El riego es fundamental para el cuidado de los cactus. Esta rutina de mantenimiento es vital para la salud y el aspecto de la planta. Seguir estas importantes recomendaciones garantizará la prosperidad a largo plazo de estas singulares plantas.

Reglas generales
Existen normas generales para el riego de los cactus. Recomendamos familiarizarse con ellas para evitar consecuencias desagradables.
Tiempo y frecuencia de riego
La cantidad de agua que necesita este tipo de planta varía según la estación del año, la temperatura ambiente y el estado del cactus. Factores como el trasplante, la floración y las enfermedades relacionadas con la pudrición influyen en las necesidades de riego.
Por ejemplo, en los días calurosos, cuando la humedad se evapora rápidamente, un cactus puede requerir riego diario, mientras que en períodos más fríos este proceso puede reducirse.
¿Qué tipo de agua debo usar para regar un cactus?
Como la mayoría de las plantas de interior, los cactus prefieren agua blanda, sin cloro ni sales minerales. Lo ideal es usar agua decantada o filtrada. Si el agua es dura y forma una película blanca al hervir, puedes equilibrar la acidez añadiendo un poco de zumo de limón o una pequeña cantidad de vinagre a un litro de agua.
La temperatura del agua para regar suculentas no debe bajar de 20-25 °C en verano ni de 35-40 °C en invierno. No respetar esta norma puede provocar hipotermia y enfermedades en las plantas. Además, el incumplimiento de esta recomendación puede afectar negativamente el aspecto de las plantas exóticas.
- ✓ Utilice únicamente agua sedimentada a temperatura ambiente (20-25 °C en verano, 35-40 °C en invierno).
- ✓ Evite usar agua con alto contenido de sal y cloro, ya que esto puede provocar la acumulación de sustancias nocivas en el suelo.
En otoño
El otoño es una época en la que un riego cuidadoso y moderado es especialmente importante para los cactus, ya que se preparan para el letargo invernal. Recomendaciones para el riego de cactus en otoño:
- Reduce la frecuencia de riego. En la mayoría de los casos, riega el cactus una vez cada 2 o 3 semanas. Esto ayudará a prevenir el exceso de riego, especialmente si la calefacción está apagada.
- Deja que la tierra de la maceta se seque por completo antes de volver a regar. Asegúrate de que la capa superior de la tierra esté seca antes de regar.
- Riega tus cactus por la mañana para que tengan tiempo de absorber la humedad y secarse antes de la noche. Esto ayudará a prevenir el encharcamiento y la posible pudrición de las raíces.
Tenga en cuenta que las recomendaciones específicas de riego pueden variar según el tipo de cactus, su tamaño, las condiciones ambientales y la temperatura ambiente.
En invierno
Durante la temporada de calefacción, asegúrese de que la planta esté en un lugar adecuado, protegida de las corrientes de aire. Riéguela solo un par de veces al mes, o incluso con menos frecuencia. La frecuencia de riego dependerá del estado general de la planta.
En primavera
En primavera, riegue aproximadamente cada 10 días o cada dos semanas. En días soleados y cálidos, la planta necesita más humedad.
En verano
En verano, riega el cactus cada 5-7 días. Si es necesario, no lo riegues en días más fríos y lluviosos. Cuanto más cálida sea la temperatura ambiente, con mayor frecuencia deberás regar la planta.
Durante la floración
El riego de los cactus durante la floración requiere especial atención para mantener su salud y una floración óptima. A continuación, algunas recomendaciones de riego durante este periodo:
- Durante la floración, es importante no regar en exceso, ya que el exceso de humedad puede dañar las raíces y provocar la pudrición. Riegue solo cuando la capa superior de la tierra esté completamente seca.
- Riega el cactus con moderación, asegurándote de que las raíces estén ligeramente húmedas. Pasa el dedo por la capa superior de la tierra; si la notas seca, puedes regarlo.
- La maceta debe tener buen drenaje. Asegúrate de que tenga agujeros de drenaje para evitar que se acumule el agua.
- Durante la floración, vigila el estado de la planta. Si observas que las hojas o las flores se ponen amarillas o cambian de color, puede ser señal de exceso de riego. Reduce el riego para evitar que empeore.
- Alguno tipos de cactus, especialmente aquellas que florecen en condiciones adversas, pueden necesitar incluso menos riego durante la floración.
- La temperatura del aire y del ambiente pueden influir en las necesidades de riego. En días calurosos, la planta puede requerir más humedad que durante los períodos más fríos.
Regar un cactus al trasplantarlo
Comience a regar una semana después del trasplante. Espere a que la planta se recupere y las raíces dañadas sanen. El primer riego después del trasplante debe ser abundante.
Métodos de riego
Existen varias formas de regar los cactus. Elija la opción más adecuada para asegurar que la planta reciba suficiente humedad.
Arriba
Regar un cactus desde arriba es un método que consiste en aplicar agua a la planta desde esa posición, permitiendo que fluya libremente a través de la tierra y llegue a las raíces. Para ello, se utiliza un recipiente de cuello estrecho que permite controlar el flujo de agua y evitar que alcance el tallo y la flor.
Es importante mantener la tierra bien húmeda para asegurar que las raíces reciban suficiente agua. Evite riegos frecuentes y superficiales para no crear exceso de humedad y prevenir la pudrición de las raíces. Después de regar, drene el exceso de agua de la bandeja después de un rato para evitar el riego excesivo.
A través del palé
Este método requiere poca preparación, pero es preferible. Garantiza que el agua no llegue al tallo y dañe el crecimiento y desarrollo de la suculenta. El sistema radicular del cactus recibirá nutrientes de forma más eficiente y rápida.
Este método favorece la rápida eliminación de minerales del sustrato y aditivos, creando un entorno óptimo para el crecimiento, la reproducción y la floración de las plantas. Para el riego por bandeja, elija macetas de plástico con orificios en la base. Una bandeja con bordes altos evita que el agua se derrame.
Pulverización por nebulización
Durante el verano, muchos cactus responden favorablemente a la pulverización con agua, que sirve como una imitación débil de su entorno natural, donde el rocío nocturno proporciona humedad.
Reglas generales:
- Rocíe las plantas con una fina bruma en días cálidos, preferiblemente temprano por la mañana o al atardecer.
- Para prevenir enfermedades fúngicas y de otro tipo, evite el riego excesivo en días fríos y lluviosos y en invierno.
- Los cactus de exterior no requieren pulverización de agua, ya que la humedad nocturna les proporciona suficiente humedad.
- Al comienzo del período de crecimiento activo (marzo-abril), rocíe los cactus con agua tibia (30-50 °C). Si los riega con regularidad, comience con cuidado y en pequeñas cantidades, ya que la sequía prolongada puede provocar la muerte de las finas raíces.
Consejos y recomendaciones
El riego adecuado y las condiciones óptimas para los cactus pueden mejorarse siguiendo los consejos de jardineros experimentados. Consejos útiles:
- Riega los cactus de forma infrecuente pero profunda, en lugar de hacerlo con frecuencia y ligeramente.
- Riega las suculentas lentamente, a lo largo de los lados de la maceta, de manera que la tierra quede bien saturada sin tocar el tronco de la planta.
- Para evitar que la humedad se acumule en el fondo de la maceta, instale un sistema de drenaje.
- Agua con agua tibia (al menos 15°C).
- Un día después del riego, afloje cuidadosamente la tierra, enriqueciéndola con oxígeno y evitando la pudrición.
- A veces (2-3 veces por temporada) acidifique el agua con ácido cítrico.
- Si la humedad es alta durante el invierno, utilice un aire acondicionado o mueva las plantas para evitar que se pudran.
- No riegue el cactus cuando la temperatura sea inferior a 10°C, ya que esto podría provocar su muerte.
- En invierno, los cactus requieren frescura y sombra parcial.
- Durante los periodos cálidos, saque las plantas al exterior, bajo un toldo, para protegerlas de la lluvia.
- Riega los cactus solo cuando la tierra esté completamente seca. Si la tierra aún está húmeda, espera un poco más para regar.
- ✓ El marchitamiento del tallo indica falta de humedad.
- ✓ La pérdida de elasticidad y el cambio de color del tallo pueden indicar exceso de riego.
Preguntas y respuestas
Hemos recopilado las respuestas a las preguntas más frecuentes de los jardineros principiantes. Esto te ayudará a superar cualquier dificultad.
- Pudrición de la raíz. Los cactus tienen raíces adaptadas a condiciones secas, y el exceso de humedad puede provocar la pudrición de la raíz. Esto puede disminuir la absorción de agua y nutrientes, debilitando la planta.
- Estrés y muerte. El exceso de riego estresa a los cactus, lo que puede provocar la muerte de partes de la planta, incluidas las raíces, los tallos y los brotes.
- Pérdida de color y forma. Los cactus pueden perder su aspecto característico si se riegan en exceso. El exceso de humedad puede provocar que el tallo se hinche y pierda su forma.
- Enfermedades. El exceso de humedad crea un ambiente favorable para el desarrollo de hongos y otras enfermedades que pueden dañar la planta.
- Falta de floración. El exceso de riego puede reducir la capacidad de los cactus para florecer. Pueden dejar de formar brotes y flores.
Para evitar estas consecuencias negativas, controle su programa de riego, evite el agua estancada en la maceta, utilice un sustrato con buen drenaje y riegue la planta solo cuando la capa superior de la tierra esté completamente seca.
- La falta de humedad puede provocar deshidratación. Los cactus almacenan agua en sus tallos y hojas, y sin suficiente humedad, estos comienzan a secarse, lo que puede ocasionar problemas de salud e incluso la muerte.
- El crecimiento de los cactus puede ralentizarse. Pueden dejar de producir nuevos brotes, flores o incluso dejar de crecer por completo.
- Existe un alto riesgo de caída de flores y capullos. Las plantas pueden negarse a florecer si no reciben suficiente humedad.
- Algunos cactus pueden perder su aspecto natural si les falta humedad. Pueden verse arrugados, descoloridos o incluso amarillos.
- Las plantas debilitadas que sufren falta de humedad pueden volverse más vulnerables a los ataques de plagas y enfermedades.
Para prevenir estos problemas, controle el estado del suelo y de la planta. Riegue el cactus según sea necesario.
- Lo primero que hay que hacer es dejar de regar el cactus para evitar que entre más humedad, lo que puede empeorar la pudrición.
- Si la pudrición ha afectado la parte inferior del tallo, retire con cuidado el cactus de la maceta. Inspeccione las raíces y las zonas dañadas del tallo. Recorte las zonas afectadas hasta llegar al tejido sano.
- Después de retirar las zonas dañadas, deje el cactus al aire libre durante unos días para que se evapore la humedad restante y se sequen las heridas.
- Tras secar las zonas cortadas, aplique un antiséptico. Esto ayudará a prevenir que se pudran aún más.
- Trasplanta el cactus. Trasplántela a un nuevo recipiente con sustrato fresco. Asegúrese de que la maceta tenga buen drenaje para evitar el encharcamiento, que puede favorecer la pudrición.
- Comprueba las condiciones de cultivo del cactus. Asegúrate de que recibe suficiente luz, no está en corrientes de aire y está bien regado.
Salvar un cactus en descomposición puede ser un proceso difícil, y no siempre es posible. Sin embargo, con una intervención oportuna y los cuidados adecuados, existe la posibilidad de que la planta se recupere.
Uno de los aspectos clave para el cuidado adecuado de los cactus es el riego, que debe ser el apropiado para las necesidades de la planta. La humedad óptima es crucial, y tanto el exceso como la falta de agua pueden ser perjudiciales. Es importante regar el cactus correctamente para evitar que muera.


