Los cactus suelen considerarse plantas resistentes y poco exigentes, capaces de sobrevivir a sequías prolongadas y fluctuaciones de temperatura. Sin embargo, incluso estas criaturas espinosas son susceptibles a diversas enfermedades, que pueden desarrollarse por cuidados inadecuados, plagas o condiciones ambientales desfavorables. Es importante conocer los síntomas de las enfermedades y tratarlas.
Causas de las enfermedades de los cactus
Los cactus son sensibles a cualquier cambio en sus cuidados o condiciones ambientales. En interiores, dependen de la atención del cultivador; el más mínimo error puede debilitar su sistema inmunitario y provocar enfermedades. Numerosos factores influyen en la salud de la planta.
atención inadecuada
La causa más común de enfermedad es el incumplimiento de las pautas básicas de cuidado. Analicemos esto con más detalle:
- Exceso de humedad en el suelo – Esto provoca la pudrición de la base de la raíz y el tallo. Los cactus no toleran el encharcamiento constante, ya que su sistema radicular está adaptado para absorber rápidamente la humedad y soportar periodos posteriores de sequía.
- Falta de luz – Provoca elongación del tallo, debilitamiento de los tejidos y pérdida de turgencia. En condiciones de oscuridad, la planta se torna pálida y menos resistente a las infecciones fúngicas.
- Riego incorrecto – El riego excesivo o, por el contrario, insuficiente durante el período de crecimiento activo altera los procesos fisiológicos naturales. En verano, el cultivo requiere un riego moderado pero regular, y en invierno, la suspensión total o casi total del riego.
Daños causados por plagas
Las plagas no solo se alimentan del tejido del cactus, sino que también transmiten infecciones. La planta puede ser atacada por los siguientes parásitos:
- Ácaros araña – Chupan la savia de la planta, dejando tras de sí pequeñas manchas descoloridas y una fina telaraña. Gradualmente, los tejidos pierden humedad y el cactus comienza a deformarse.
- Insecto escama – Se adhiere a la superficie del tallo, cubriéndolo con un denso escudo. Bajo este escudo, el insecto se alimenta de la savia de la planta, debilitándola y provocando su pudrición.
- Cochinilla harinosa - Deja una secreción pegajosa que favorece rápidamente el desarrollo de fumagina. Ataca tanto las partes aéreas como las raíces, provocando que la flor pierda vigor y posiblemente muera.
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Condiciones ambientales adversas
Los cactus están acostumbrados a un microclima específico, y los cambios bruscos pueden resultarles estresantes. Las fluctuaciones de temperatura son especialmente peligrosas durante el período de crecimiento activo, ya que alteran los procesos metabólicos, provocan grietas y aumentan el riesgo de pudrición.
El aire seco combinado con altas temperaturas puede provocar la contracción de los tejidos y debilitar el sistema inmunitario. Algunos cactus, especialmente los de bosque, requieren alta humedad; su ausencia provoca la caída de los brotes y un crecimiento atrofiado.
Errores durante el trasplante y la propagación
Incluso un daño breve al sistema radicular o al tejido del tallo puede convertirse en una puerta de entrada para infecciones. Los jardineros principiantes suelen encontrarse con las siguientes dificultades:
- Al replantar, las raíces a menudo se dañan, tras lo cual la planta enraíza con menos facilidad y puede pudrirse.
- El uso de tierra o instrumentos no estériles aumenta el riesgo de contaminación por hongos y bacterias.
- Al realizar esquejes, es importante secar bien los cortes, de lo contrario existe un alto riesgo de que se produzca pudrición en la zona de la herida.
Las principales enfermedades de los cactus
Detectar la infección en los cactus puede ser difícil, ya que las primeras etapas de la enfermedad suelen pasar desapercibidas. Sin embargo, con el tiempo, las plantas comienzan a marchitarse. Aparecen zonas blanquecinas o marrones, así como signos de pudrición negra, en la superficie del tallo.
En la mayoría de los casos, las enfermedades son causadas por hongos, virus y bacterias. Analicemos con más detalle los principales enemigos de estas plantas espinosas.
Enfermedades fúngicas
Las infecciones fúngicas suelen provocar enfermedades peligrosas en las plantas. El método de prevención más importante son las prácticas agrícolas adecuadas. El uso de fungicidas especializados solo es eficaz en las primeras etapas de la enfermedad.
Óxido
La aparición de manchas en un cactus es un problema grave para cualquier jardinero. Las manchas rojizas o de color marrón claro suelen indicar una infección fúngica grave conocida como roya.
Las causas más comunes de oxidación son los errores de mantenimiento:
- bronceado;
- regar con agua fría;
- Fluctuaciones bruscas de temperatura.
Existen dos métodos principales para combatir la roya del cactus:
- Tratar la planta con un fungicida especial, por ejemplo, el topacio, que se puede comprar en tiendas especializadas.
- Trasladar el cactus a un lugar seco y bien iluminado. En tales condiciones, el hongo no puede reproducirse activamente, por lo que la planta puede recuperarse por sí sola, volviendo a su aspecto saludable.
Rhizoctonia
El amarilleamiento en la base de un cactus indica el desarrollo de pudrición blanda. La enfermedad progresa rápidamente y provoca la muerte del tejido. Es importante tratar el problema de inmediato, ya que la infección es especialmente visible en los brotes jóvenes en su etapa inicial.
El primer paso consiste en extirpar la zona de tejido afectada, dejando la mancha amarilla resultante. Tras recortar el tejido, aplicar un antiséptico en la herida.
Helminthosporium
La enfermedad se desarrolla con mayor rapidez en las plantas suculentas jóvenes, provocando su deformación. Se requiere intervención inmediata ante el primer signo de infección. La infección se manifiesta rápidamente con manchas marrones características en el cuerpo del cactus. Esto conduce a la deshidratación y, finalmente, a la muerte de la planta.
Uno de los métodos es eficaz:
- eliminación del tejido infectado del cactus;
- Trasplante inmediato a tierra fresca y no infectada.
Fusarium
El desarrollo de una infección por hongos transforma radicalmente la apariencia del cactus, llevándolo a la muerte. Primero, el tallo principal se torna amarillo, luego adquiere un tono marrón rojizo, se marchita y muere debido a la pudrición del sistema radicular, que es vital para la planta.
La prevención de la marchitez por Fusarium implica un riego moderado, que debe realizarse únicamente después de que el suelo se haya secado por completo. El tratamiento consta de varias etapas:
- eliminación de las zonas afectadas;
- Desinfección de secciones con una solución de verde brillante (verde brillante) o azufre coloidal.
Phytium y fitóftora de cactus
La principal causa de la pudrición blanda son los patógenos presentes en el suelo, que atacan principalmente la base del tallo de la planta. La infección provoca el ablandamiento y posterior pudrición del tejido del tallo.
Para prevenir la propagación de la enfermedad, esterilice la tierra antes de usarla. Destruya inmediatamente las plantas infectadas y sus macetas. Dado que la alta humedad favorece la pudrición, controle estrictamente el riego, especialmente durante los períodos de reposo vegetativo.
Mancha marrón o antracnosis
La infestación de manchas marrones transforma drásticamente el aspecto de una suculenta. Aparecen parches de distintos tonos de marrón en la superficie, que se extienden rápidamente por toda la planta.
En las etapas iniciales del desarrollo de la infección, se utiliza un método de tratamiento estándar:
- Retire con cuidado todas las zonas afectadas y oscurecidas.
- Trate minuciosamente los tejidos restantes con solución de azufre.
- Al finalizar el procedimiento, rocíe el cactus con un fungicida.
manchas negras
La enfermedad, causada por un hongo, afecta con mayor intensidad a las plantas durante períodos de bajas temperaturas y alta humedad.
Para los cactus que prefieren el calor, es necesario mantener una temperatura suficiente y evitar el exceso de humedad en el ambiente.
Infecciones bacterianas
Las enfermedades se desarrollan rápidamente, atacando el tejido vegetal desde el interior y a menudo provocando la muerte. Una vez en las zonas dañadas, las bacterias se multiplican rápidamente, causando pudrición, oscurecimiento o la aparición de un olor desagradable.
Con frecuencia, penetran a través de microfisuras, picaduras de insectos o cortes recientes, especialmente si las condiciones de cuidado y mantenimiento distan mucho de ser ideales.
Esquirol
Esta peligrosa enfermedad bacteriana ataca la base del tallo. Es más común en plantas jóvenes y plántulas, sobre todo en condiciones de exceso de humedad en el suelo y ventilación insuficiente. La enfermedad progresa rápidamente: en pocos días, un cactus sano puede perder completamente su turgencia y morir.
Síntomas de la enfermedad:
- En la etapa inicial, aparece una pequeña mancha oscura en la base del tallo, que crece rápidamente, se vuelve negra y se ablanda.
- Los pañuelos son acuosos y se dañan fácilmente al tacto.
- La planta pierde su elasticidad, comienza a inclinarse y finalmente colapsa por completo.
- Con frecuencia se observa un desagradable olor a putrefacción.
Es muy raro poder salvar una planta con pierna negra, ya que la infección se propaga rápidamente.
Si la lesión acaba de comenzar, puedes probar varias técnicas:
- Recorta todo el tejido enfermo hasta llegar al tejido sano, trata las heridas con carbón vegetal triturado o polvo antibiótico (por ejemplo, estreptomicina).
- Deje secar el cactus durante varios días.
- Vuelva a plantar la planta en tierra seca y estéril y no la riegue durante 5-7 días.
Para prevenir la pierna negra, riegue con moderación, sobre todo las plántulas, y asegúrese de que haya buen drenaje y ventilación. También se recomienda esterilizar la tierra antes de plantar e inspeccionar las plantas con regularidad para detectar el problema a tiempo.
pudrición de la raíz
Una de las enfermedades más comunes y peligrosas de los cactus, que a menudo provoca la muerte. Se desarrolla con mayor frecuencia debido al exceso y al riego inadecuado.
En sus primeras etapas, la pudrición de la raíz pasa desapercibida, ya que afecta a las partes subterráneas de la planta. Los primeros signos son:
- retraso del crecimiento;
- pérdida de elasticidad del tallo;
- Amarilleamiento o decoloración.
Con el tiempo, el cactus empieza a tambalearse en la tierra, y al sacarlo de la maceta, se pueden observar raíces ennegrecidas, blandas o completamente podridas. En casos avanzados, la base del tallo se vuelve acuosa y oscura, y se desarrolla un olor desagradable.
Para salvar la planta, siga estos pasos:
- Retírela de la tierra y elimine todas las zonas afectadas de las raíces con un cuchillo afilado y esterilizado.
- Trata los cortes con madera triturada o carbón activado y luego seca el cactus a la sombra durante varios días.
- Vuelva a plantar el cultivo en tierra fresca, estéril y bien drenada.
- Reanudar el riego solo después de 5 a 7 días para permitir que los cortes sanen por completo.
Pudrición del tallo
La enfermedad afecta la parte aérea del cactus. Se desarrolla rápidamente, sobre todo con alta humedad y cambios bruscos de temperatura. Sin tratamiento, puede destruir la planta en cuestión de días.
Los primeros síntomas son la aparición de zonas blandas, acuosas u oscuras en el tallo. Con el tiempo, estas manchas aumentan de tamaño, se tornan de color marrón negruzco y el tejido comienza a descomponerse. La zona afectada puede recubrirse con una película o mucosidad, y se desarrolla un olor desagradable. A medida que la enfermedad avanza, la pudrición se extiende por todo el tallo, dejándolo blando y deformado.
Si se detecta pudrición del tallo, siga estas instrucciones:
- Retire inmediatamente todas las áreas afectadas hasta llegar al tejido sano con un cuchillo afilado y estéril.
- Trata los cortes con madera triturada o carbón activado y deja secar el cactus durante varios días en un lugar seco, cálido y bien ventilado.
Si la pudrición se ha extendido considerablemente, solo se pueden salvar las partes aéreas sanas o los segmentos intactos de la planta mediante esquejes. Tras el trasplante a tierra fresca y estéril, comience a regar la planta al menos una semana después, evitando el exceso de agua.
podredumbre seca (phoma)
Una característica distintiva de la infección es su progresión latente en las primeras etapas, cuando los signos de la misma son imperceptibles. La enfermedad suele diagnosticarse en etapas avanzadas, cuando el cactus se encuentra en estado crítico. En este momento, pierde la intensidad de su color y se torna pálido, lo que indica su muerte inminente.
La pudrición seca se caracteriza por la destrucción total de los tejidos internos del cactus. La enfermedad progresa rápidamente y, lamentablemente, es incurable. Debido a su rápida propagación y a la falta de métodos de control eficaces, la detección de la infección suele significar la muerte de la planta.
Virus en los cactus
Las enfermedades virales presentan síntomas específicos que permiten su diagnóstico. Entre las excepciones se incluyen los casos en los que la densa pubescencia de las espinas dificulta la detección visual del patrón característico que invariablemente acompaña a las infecciones virales.
Características principales:
- Los signos típicos incluyen anillos concéntricos y varias manchas dispuestas en un patrón regular en el tallo, creando un efecto "moteado" que recuerda a las quemaduras por ácido.
Es importante distinguir estos síntomas de las quemaduras solares, especialmente si el cactus no ha sido rociado con agua ni expuesto a la luz solar directa. - Las manchas suelen ser de color claro, lo que indica una falta de clorofila en las células afectadas. Los cactus cultivados artificialmente e infectados con el virus pueden presentar una coloración uniforme y llamativa en el tallo (rojo, amarillo, blanco, etc.), característica de la enfermedad determinada genéticamente.
Si se sospecha de una infección viral, se pueden probar medicamentos antivirales para humanos, como la remantadina (1 comprimido por cada 500 ml de agua). Los fungicidas también son adecuados como tratamientos.
- Hom;
- Oxychom;
- Fundazol;
- Quinozole.
Disuelva el fungicida según las instrucciones y trate el cactus sumergiéndolo en la solución. Luego, trasplante la planta a tierra nueva y esterilizada, como por ejemplo tierra que se haya calentado en el horno durante unos 30 minutos hasta que esté completamente seca y luego se haya enfriado.
Enfermedades no parasitarias
Las enfermedades no son causadas por plagas ni infecciones, sino por condiciones de vida desfavorables y errores en el cuidado. Se asocian con alteraciones fisiológicas provocadas por fluctuaciones de temperatura, exceso o falta de humedad, iluminación inadecuada y nutrición deficiente.
Las enfermedades no parasitarias no se transmiten de planta a planta, pero pueden debilitar seriamente al cactus y reducir su valor decorativo.
Corcho
La humedad excesiva combinada con temperaturas frías, así como los desequilibrios de nutrientes, especialmente el exceso de nitrógeno, provocan este problema. Los cactus de hojas grandes y varios tipos de nopal son particularmente vulnerables a él.
El daño parece consistir en un engrosamiento de la capa superior del tejido, similar a una infestación grave de ácaros. Esta condición se produce debido a condiciones desfavorables.
Clorosis y etiolación (deficiencia de luz)
La clorosis es una enfermedad vegetal no contagiosa causada por un cuidado deficiente de las plantas. Los principales síntomas incluyen:
- tallos pálidos;
- amarilleamiento;
- manchas blancas.
Consejos útiles:
- Para el tratamiento, utilice Fitoverm líquido, tratando el cactus varias veces a intervalos de cuatro días.
- Se recomienda la fertilización del suelo.
- Como medida preventiva, rocíe con Antichlorosin.
La etiolación se produce por falta de luz, lo que provoca que el cactus pierda intensidad de color. La solución es sencilla: trasladar la planta a un lugar soleado o utilizar luz artificial en invierno. Con el tiempo, los síntomas desaparecerán y el cactus recuperará su atractivo aspecto.
Quemaduras epidérmicas
Las quemaduras solares son más probables en las plantas durante la primavera, después del invierno, debido a la falta de luz. Este daño se manifiesta como grandes áreas de color amarillo claro en los tallos, que, lamentablemente, son irreversibles. En casos extremos, las quemaduras solares provocan la pudrición y la muerte del cactus.
Enrojecimiento de las plantas
La decoloración de la epidermis suele deberse a una exposición solar intensa combinada con una grave deshidratación. Otra posible causa es la disfunción del sistema radicular provocada por enfermedades, en particular por infestaciones de nematodos.
En la mayoría de los casos, las plantas recuperan su color natural una vez eliminado el factor negativo. Es importante prestar atención al riego durante los periodos de luz solar intensa y controlar el estado del sistema radicular.
Caída de cogollos y subdesarrollo de los mismos
El retraso en el desarrollo de los botones florales, especialmente en especies como Echinopsis, Rebutia, Lobivia y Opuntia, suele ocurrir con riegos prematuros y excesivos en primavera.
Este problema es común en los cactus con tallos foliáceos y puede deberse a varios factores:
- falta de humedad;
- aire demasiado seco;
- desequilibrios nutricionales (en particular, exceso de nitrógeno).
Una vez que comienzan a formarse los brotes, no se recomienda cambiar la posición de la planta con respecto a la fuente de luz. Esto podría provocar que los brotes florales dejen de desarrollarse.
Enfermedad causada por la alcalinización del sustrato
En los cactus epífitos, esto se manifiesta en la muerte de las raíces y la pérdida de turgencia. El límite superior de acidez del suelo para Schlumbergera alcanza niveles neutros (pH 7). Otros cactus sensibles a la cal reaccionan de manera diferente a un pH elevado. Estos incluyen:
- Cereuses;
- Ferocactus;
- lobivia;
- notocactus,
La destrucción de las raíces se produce gradualmente, las plantas adquieren un tono amarillo pálido, se observan anomalías en el crecimiento y, finalmente, este se detiene. Con frecuencia, los brotes apicales se secan, especialmente en el caso del género Cereus, lo que en última instancia provoca la muerte de la planta.
Prevención de enfermedades de los cactus
La prevención es fundamental para la longevidad y el crecimiento saludable de los cactus. Un cuidado adecuado, condiciones estables y medidas de protección oportunas pueden reducir significativamente el riesgo de enfermedades y daños. Veamos en detalle cómo organizar su cuidado para prevenir la mayoría de los problemas.
Inspección regular de las plantas
El análisis visual es el primer paso, y el más sencillo, en la prevención. Ayuda a detectar cambios a tiempo y a actuar antes de que la enfermedad se propague. Es especialmente importante prestar atención a las plantas durante su periodo de crecimiento activo, cuando el riesgo de infección es mayor.
Consejos útiles:
- Inspeccione los cactus al menos una vez por semana, y en invierno, una vez cada 2-3 semanas;
- revisar la superficie del tallo, la base de la planta y, al replantar, las raíces;
- Utilice una lupa y una linterna para examinar las zonas de difícil acceso;
- Registre todos los cambios para realizar un seguimiento de la dinámica del estado.
Organización adecuada del riego
El riego adecuado es fundamental para la salud de los cactus. El exceso de humedad es la principal causa de pudrición, y la sequía durante el período de crecimiento activo puede debilitar la planta. Es importante encontrar un equilibrio, que depende de la especie y la estación del año.
Sigue las reglas:
- Riega los cactus solo después de que el sustrato se haya secado por completo;
- Vierta líquido hasta que aparezca en los orificios de drenaje y luego retire el exceso;
- usar agua tibia, estancada o de lluvia;
- En verano, humedezca con más frecuencia, y en invierno, la mayoría de las especies no requieren humedecimiento en absoluto.
Uso de suelo y drenaje de alta calidad.
Un suelo bien seleccionado y con buen drenaje protege al cactus del exceso de riego y la pudrición de la raíz. Un suelo denso o pesado retiene la humedad y crea condiciones peligrosas para las raíces.
Elige un sustrato suelto y transpirable. Añade arena, perlita, piedra pómez o arcilla expandida para mejorar el drenaje. Asegúrate de que la maceta tenga orificios de drenaje. Esteriliza la tierra antes de plantar y usa recipientes limpios.
Proporcionar una iluminación óptima
La luz es vital para los cactus. Una cantidad adecuada de luz hace que las plantas sean fuertes y resistentes a las enfermedades, mientras que una cantidad insuficiente de luz provoca que los tallos se debiliten y se alarguen.
Por favor, siga los siguientes requisitos:
- Coloca los cactus en alféizares soleados, preferiblemente orientados al sur o al suroeste;
- Acostumbrar las plantas a la luz solar directa gradualmente para evitar quemaduras;
- En habitaciones oscuras utilice lámparas vegetales;
- Evite los cambios bruscos de iluminación.
control de la humedad del aire
Aunque la mayoría de los cactus prefieren el aire seco, un nivel de humedad demasiado bajo o demasiado alto puede causarles estrés y enfermedades. Es importante mantener los niveles de humedad dentro del rango óptimo para cada especie.
Sigue estos consejos:
- Ventile la habitación, evitando el aire estancado;
- No coloque los cactus en lugares sofocantes o constantemente húmedos;
- Proporcionar mayor humedad a las especies epifitas;
- Evite pulverizar especies que prefieren ambientes secos.
Aislamiento de muestras enfermas
Esta es una técnica importante que ayuda a prevenir la propagación de infecciones en su colección. Ante la menor sospecha de enfermedad, es mejor pecar de precavido y aislar la planta.
Consejos útiles:
- Mantenga los nuevos especímenes en cuarentena durante 2 a 4 semanas;
- Separe inmediatamente las plantas enfermas de las sanas;
- desinfectar herramientas y superficies de trabajo;
- Deseche los restos muy contaminados en lugar de compostarlos.
Uso de medidas preventivas
Los tratamientos preventivos fortalecen la inmunidad de los cactus y reducen el riesgo de infección. Los preparados biológicos y los fertilizantes seleccionados adecuadamente son una forma segura de mantenerlos sanos.
- Utilizar productos que contengan Trichoderma y Bacillus para proteger las raíces;
- Abonar los cactus con fertilizantes bajos en nitrógeno;
- Rocíe el suelo 1-2 veces al año;
- Evite el uso excesivo de productos químicos, optando por productos suaves.
Los cactus sanos son el resultado de un cuidado meticuloso, condiciones estables y una respuesta rápida a los primeros síntomas de problemas. La inspección regular, el riego adecuado, un sustrato de alta calidad, una iluminación apropiada y el control de plagas pueden prevenir la mayoría de las enfermedades.




























