A veces tengo que secar hierbas, aunque en invierno prefiero las congeladas. Sin embargo, procuro hacerlo bien para que el perejil y el eneldo conserven un verde intenso. E incluso después de cocinarlos, el color no cambia.
La diferencia es perceptible a simple vista:

Cómo secar hierbas habitualmente:
- cortar en cualquier forma;
- se puede colocar sobre cualquier superficie;
- sacado al exterior o dejado en un lugar ventilado.
Pero lo más importante es que las verduras se sequen a la luz. Las guardo en un lugar oscuro; así evito que la clorofila, que es la que determina el color, se degrade.
Y algunos consejos útiles:
- Procure no cortar tallos duros y gruesos; no tienen tiempo de hervir incluso cuando se añaden a la sopa (por lo tanto, quedarán duros);
- Lo mejor es extender las verduras sobre una superficie de malla para que se aireen por todos lados (así no tendrás que darles la vuelta con tanta frecuencia);
- No seques las hierbas que hayas recogido durante el día; lo mejor es cortarlas temprano por la mañana;
- Después de la lluvia, tampoco es aconsejable recoger perejil y eneldo para secar;
- Si los arbustos ya están floreciendo, entonces esa vegetación será de menos utilidad.
Una habitación a la que casi no entres puede usarse como cuarto oscuro. Otra opción es colocarla sobre armarios alejados de bombillas y ventanas, o colgar una estructura de malla y cubrirla con una tela oscura pero ligera.

