Si no se cuida el cultivo o no se sigue el procedimiento adecuado, no se obtendrá una buena cosecha ni una verdura dulce. Lo he aprendido por experiencia propia. Los requisitos agronómicos para la remolacha son bastante sencillos.
Adelgazamiento

Normas:
- Realizar el primer aclareo 5-7 días después de la formación de 2 hojas cuando las plántulas tengan 9-10 cm de altura;
- la segunda vez después de 20 días cuando las puntas tengan entre 13 y 15 cm de altura;
- Aclare las remolachas después de la lluvia o el riego para evitar daños en el sistema radicular;
- Separe los tallos con cuidado;
- Desecha solo los elementos más débiles, simplemente replanta el resto.
Riego
Sin suficiente humedad, las hortalizas de raíz no alcanzan el tamaño deseado, se vuelven ásperas y carecen de azúcar. Cómo regarlas correctamente:
- Antes del primer riego profundo, controle la tierra para asegurarse de que no se seque. Este es el momento previo al aclareo.
- Riega bien las remolachas al aclararlas. Esto facilitará y hará más seguro arrancarlas.
- Luego, añade abundante agua cada 5 a 8 días, según el clima. Sin embargo, si hace mucho calor, riega con más frecuencia.
- Deja de regar las hortalizas en exceso entre 8 y 14 días antes de la cosecha. De lo contrario, se humedecerán demasiado. Esto es especialmente perjudicial para las hortalizas de raíz, que suelo almacenar durante largos periodos.
- Utiliza aspersores para asegurarte de que el agua caiga sobre el follaje y evitar que la tierra se erosione, dejando las raíces al descubierto. Recuerda que, con altas temperaturas, es mejor no mojar la parte superior de las plantas.
- El momento óptimo es temprano por la mañana o al atardecer.
Puedes comprobar tú mismo el nivel de humedad. Para ello, introduce el dedo en la tierra unos centímetros. Si la tierra está seca a esa profundidad, necesita agua.
Fertilización
Las remolachas no requieren muchos fertilizantes orgánicos, especialmente nitrógeno (lo cual me alegra mucho). Existe un programa de fertilización vegetativa que debe seguirse:
- La remolacha se fertiliza por primera vez después del primer aclareo, cuando ya han brotado las hojas verdaderas. Durante este periodo se añade nitrógeno, que puede ser materia orgánica (gallinaza, gordolobo, infusiones de hierbas), urea o nitrato de amonio. El fertilizante se aplica en pequeñas cantidades, según el tipo de suelo.
- Será necesario aplicar potasio una segunda vez. El momento de la aplicación es cuando comience el cuajado del fruto. Utilice fertilizantes comerciales, cloruro de potasio, sulfato de potasio, sal de potasio o ceniza de madera. Fertilice tres veces, cada 10 días.
- Utilizo superfosfato y productos a base de boro (ácido bórico, Mag-Bor) una o dos veces durante la temporada de cultivo. Un producto combinado como Borofoska también es una buena opción.
Siga las proporciones indicadas en el envase del fertilizante. Por lo tanto, al leer las instrucciones, compruebe que la remolacha figure entre las hortalizas recomendadas.
Control de malezas, aflojamiento
Elimina las malas hierbas a medida que crecen. Al mismo tiempo, afloja la tierra. Recuerda que las remolachas prefieren suelos sueltos y bien aireados, así que los bancales deben estar limpios y la tierra suelta.
Consejos útiles para el cultivo de remolachas
Para los jardineros principiantes, dominar de inmediato todos los aspectos básicos del cultivo de plantas es difícil, pero desean obtener frutas dulces y sabrosas. Lo sé por experiencia propia. Recuerdo lo difícil que fue durante los primeros años... Así que, aprovecha estos consejos de un jardinero experimentado:
- Para mejorar el contenido de azúcar, añadir ocasionalmente agua salada (1 cucharada por cada 10 l);
- El boro hará que las remolachas sean más dulces (fertilizar dos veces a razón de 10 g de la sustancia por cada 10 litros de agua);
- No te preocupes si la hortaliza de raíz sobresale hacia arriba; está adquiriendo dulzura y color.
- Para retener la humedad, coloque una capa de mantillo de hierba, turba, etc. debajo de los arbustos;
- Para que los frutos sean más pequeños y sabrosos, plántelos más cerca unos de otros y viceversa; para que sean más grandes, aumente la distancia.
¿Qué hacer si las hortalizas de raíz son demasiado grandes?
Al cultivar cualquier hortaliza, los jardineros buscan obtener frutos grandes. Esto no es deseable en el caso de las remolachas, ya que la pulpa de las hortalizas de raíz grandes es demasiado gruesa y fibrosa, lo que produce un sabor desagradable.
Para evitarlo, coseche la remolacha a tiempo (tenga en cuenta el tamaño y la madurez temprana de la variedad). Mantenga una distancia de plantación adecuada para la variedad de remolacha.
Si las hortalizas de raíz crecen demasiado, se pueden usar para alimentar al ganado. Cocinar con frutas fibrosas es inútil, ya que no tendrán buen sabor.
Cosecha y almacenamiento
Cosecho las remolachas estrictamente según la variedad, pero antes de que llegue el frío, ya que prosperan en climas cálidos. Instrucciones para la cosecha, preparación y almacenamiento:
- Para retirar con cuidado la fruta del lecho, utilice una pala pequeña o un cuchillo. Levante suavemente la tierra y tire de las hojas.
- Retira la tierra, pero no la golpees con una pala ni con ninguna otra superficie.
- Corta parte del tallo, dejando una pequeña corona. Si piensas conservarla hasta la primavera, la longitud no debe superar los 2 cm. Si quieres que la verdura dure más de 7-8 meses, córtala por completo, ya que esto evitará que broten los tallos.
- Coloca las verduras en un lugar ventilado o al aire libre durante un par de días para que se sequen. La temperatura debe oscilar entre los 10 y los 12 grados Celsius.
- Selecciona las hortalizas de raíz y desecha las que estén dañadas. Para conservarlas a largo plazo, utiliza solo las partes enteras, sin daños o cortadas.
- Coloque las frutas secas en una bodega a una temperatura de +2 a +5 grados en cajas de madera o arena.
- Durante el período de almacenamiento, asegúrese de revisarlos para detectar signos de pudrición.
Personalmente, este tipo de cuidado me resulta muy sencillo, por lo que las remolachas de nuestro jardín siempre parecen crecer de forma natural. Es decir, no tenemos que hacer ningún esfuerzo especial.

