El pato mandarín es un ave pequeña y muy colorida. Los antiguos artistas chinos lo representaron en sus pinturas, por lo que también se le conoce como pato chino. Según la leyenda, estas aves traen amor, felicidad y longevidad a los recién casados.

Hábitats
El hábitat principal del pato mandarín es el Lejano Oriente. En Rusia, se encuentra en el krai de Jabárovsk, las islas Kuriles, el óblast de Sajalín y Astracán, desde donde migra a China y Japón en otoño. También existen hábitats adecuados en Irlanda, California y el Reino Unido.
Sus hábitats incluyen necesariamente ríos de montaña, acantilados y árboles altos, por lo que sus hábitats preferidos son la taiga, los bosques caducifolios y mixtos, y las montañas. Los patos mandarines son difíciles de avistar; sus nidos están bien escondidos de la vista humana. Estas aves están bien adaptadas a la vida forestal, moviéndose con facilidad entre las ramas de los árboles y los arbustos, y buscando refugio en la maleza cuando se sienten amenazadas.
Con la llegada del frío, migran hacia el sur. En climas más cálidos, pueden llevar una vida sedentaria.
Descripción del pato mandarín
Según la leyenda, los chinos bautizaron a estas aves. En China, los funcionarios y nobles, conocidos como mandarines, vestían ropas brillantes y suntuosas, cuyos colores recordaban los patrones de los patos. Para ellos, tener estos patos en sus estanques era motivo de prestigio, orgullo y ostentación. La importancia de los mandarines en la cultura china se evidencia en sus referencias y representaciones en diversas expresiones artísticas. Existe la creencia popular de que tener figurillas de estas aves en el hogar favorece la armonía familiar.
Apariencia
Un adulto pesa entre 0,5 y 0,7 kg y mide unos 45 cm de largo. Su cabeza es pequeña y redonda, con ojos grandes, casi negros. El pico de las hembras es gris, mientras que el de los machos es rojo. Su envergadura alcanza los 0,7 m. Las patas son rojas, con garras afiladas. Estos patos ganan altura rápidamente, se desplazan con facilidad por el bosque y trepan a los árboles, donde se sujetan con facilidad.
Los patos mandarines son buenos nadadores y hacen que sea agradable nadar con ellos, pero rara vez se zambullen. Su canto es distinto del graznido habitual; se caracteriza por un silbido distintivo.
Plumaje de los machos
El plumaje de los machos es particularmente brillante y hermoso. El ave se asemeja a un juguete, atrayendo la atención de inmediato. Las plumas de su cabeza presentan un patrón multicolor: rojo, marrón anaranjado y blanco.
La parte central de la coronilla presenta plumas alargadas de un rojo brillante, con las puntas y la base de un brillo púrpura y verde. El plumaje alrededor del pico es rojizo. Los lados de la cabeza, incluyendo la zona periocular, están cubiertos de plumas blancas que forman una pequeña cresta colorida en la nuca. Cerca del cuello, el plumaje es de color marrón anaranjado con rayas. El pico es liso, rojo, con la punta blanca ligeramente curvada hacia abajo.
El plumaje del macho presenta una coloración corporal de brillo similar a la de su cabeza. Tiene el dorso negro liso y el pecho blanco. El plumaje desde el cuello hasta el pecho es iridiscente con tonos azul violáceos. El centro del pecho está enmarcado por un patrón transversal de dos círculos blancos. La coloración inferior es beige anaranjada.
Una llamativa pluma naranja se curva hacia arriba en las alas de color beige sucio. Las plumas de la cola son blancas y negras, y la cola misma cae ligeramente hacia abajo. Las patas son de color rojo anaranjado.
Dos veces al año, los machos mudan su plumaje. Su plumaje se vuelve muy similar al de las hembras.
Plumaje de las hembras
El plumaje de la hembra no ofrece una gran variedad de colores, pero aun así resulta atractivo a su manera. El gris predomina en su coloración. Solo el pecho, el contorno de los ojos y la base del pico, de color gris oscuro, son blancos. Las alas son de color gris parduzco, y el cuello y los flancos presentan un patrón ondulado de pequeñas manchas blancas y grises. Las plumas de la coronilla son más largas que las demás y están ligeramente erizadas. La discreción es esencial para la puesta de huevos y la incubación de los polluelos. Las patas son de color marrón amarillento.
carácter y comportamiento
Los patos mandarines son curiosos pero muy tímidos. Cuando se sienten amenazados, huyen despavoridos y desaparecen entre la espesura de los árboles altos.
El pato mandarín es un buen nadador, sumergiendo mínimamente su cuerpo en el agua y levantando la cola. Disfruta nadando y encuentra placer en ello. Solo se zambulle en casos extremos, como cuando está herido o en peligro. Es amigable con otras aves acuáticas.
El vuelo del pato es maniobrable, ágil y rápido. Los patos mandarines se elevan en el aire en ángulo recto, casi verticalmente.
Estilo de vida y duración
El hábitat natural de esta especie de pato son las zonas con ríos de montaña y bosques cercanos a cuerpos de agua. El lugar favorito de los patos mandarines para posarse son las ramas de los árboles que se extienden sobre el río. A menudo se posan en superficies rocosas, descansando y tomando el sol.
La caza de estos patos está estrictamente prohibida debido a la extinción de la especie.
Los patos mandarines se crían en plazas y parques con estanques como aves ornamentales.
En estado salvaje, debido a las condiciones ambientales y a los depredadores naturales, los patos mandarines viven un promedio de 15 años. En cautiverio, con cuidados constantes, seguridad y una alimentación de alta calidad, su esperanza de vida puede extenderse hasta los 20-25 años.
La población de patos mandarines asciende a aproximadamente 25.000 individuos, de los cuales aproximadamente el 60% viven en nuestro país.
Cuidado y mantenimiento de patos mandarines
Con los cuidados adecuados y el cumplimiento de ciertas condiciones, podrá criar de forma independiente hermosos patos mandarines.
Dieta
Los patos mandarines son aves omnívoras. Salen a alimentarse al amanecer y antes del atardecer. En verano, la materia vegetal constituye una gran parte de su dieta. Se alimentan de semillas, especialmente bellotas, ricas en nutrientes. Las recolectan bajo las encinas o las arrancan trepando a los árboles.
Su dieta incluye plantas terrestres y acuáticas. Obtienen proteínas animales de huevas de pescado, moluscos y otros pequeños animales de ríos y estanques, así como de diversos gusanos.
Para garantizar la salud de los patos mandarines criados en casa, asegúrese de que reciban una dieta fresca y equilibrada. Permítales moverse libremente por su recinto, dejándoles buscar alimento por sí mismos, y también dejándoles comida en los comederos.
Entre los alimentos vegetales adecuados se incluyen la alfalfa, el llantén, el diente de león y la lenteja de agua. También son aceptables las verduras crudas y al vapor picadas. Los cereales incluyen maíz, trigo, cebada y otros. Para el invierno, prepare ensilaje, harina de hierba y verduras para sus mascotas.
| Tipo de alimento | En la naturaleza | En cautiverio |
|---|---|---|
| a base de plantas | Bellotas, semillas de plantas | Alfalfa, plátano, verduras |
| Animal | huevas de pescado, mariscos | Pescado picado, insectos |
No olvides la proteína animal. Los patos mandarines pueden obtenerla de pescado y ranas picados, pequeños insectos, carne molida y caracoles.
Es aconsejable, especialmente en invierno, añadir vitaminas y minerales a los alimentos.
Durante la época de apareamiento, aumente la cantidad de proteína en un 20% y, después de esta fase, vuelva a los niveles normales de proteína.
La dieta de los polluelos es más modesta. Requieren pequeños insectos y zanahorias hervidas.
Reproducción y descendencia
El inicio de la primavera marca el comienzo de la época de apareamiento del pato mandarín. Varios machos a veces compiten por una sola hembra. Una vez elegida, el macho comienza un cortejo activo. Esculpiendo las plumas de su cabeza para parecer más grande y robusto, nada en círculos sobre la superficie del estanque, atrayendo la atención con su plumaje vibrante.
Una vez que la hembra elige al mejor macho, se forma una pareja fuerte y duradera. Los patos mandarines son fieles a sus parejas. Si un macho muere, el otro pasa el resto de su vida solo.
La pata anida tanto en el suelo como en árboles altos, prefiriendo construir sus nidos en huecos de árboles siempre que sea posible. Pone de 7 a 14 huevos. Los polluelos nacen tras aproximadamente un mes de incubación. Durante este tiempo, el macho protege especialmente a la hembra, buscándole alimento y alimentándola. Las condiciones climáticas influyen mucho en el tamaño de la nidada y en la salud de los polluelos; el frío es perjudicial para ellos.
Los patitos recién nacidos aprenden enseguida a nadar y a buscar comida. Cuando caen del nido, situado en un árbol, no se estrellan contra el suelo. Planean como paracaidistas, aterrizando suavemente. Su dieta consiste en pequeños insectos.
Ante el menor indicio de peligro, la pata lleva a sus polluelos al sotobosque, mientras que el macho distrae al depredador atrayendo su atención. Tras seis semanas, los jóvenes vuelan junto a los adultos, buscando alimento, y por lo tanto ya no dependen del nido parental.
Los machos adultos mudan de plumaje, adquiriendo colores más brillantes, y luego forman una bandada aparte. Alcanzan la madurez sexual durante su primer año de vida, pero su capacidad reproductiva se desarrolla plenamente algo más tarde. Por lo tanto, cuanto mayor sea la edad del pato mandarín, mayor será el número de huevos fértiles que podrá poner.
Cuidado domiciliario
Los patos mandarines adoran el calor. Por lo tanto, si decide criar esta raza, cree las condiciones óptimas. Coloque heno y paja en el suelo y proporcione calefacción adicional durante la época de frío. Si la temperatura ambiente baja de 5 °C, se recomienda resguardar a las aves en refugios y evitar exponerlas al frío.
- ✓ La temperatura en el gallinero no debe bajar de 5°C, especialmente durante la época de cría.
- ✓ El recinto debe estar equipado con un estanque con agua limpia, cuya superficie sea de al menos 1 metro cuadrado por pareja de patos.
El recinto debe tener espacio suficiente, al menos 15 metros cuadrados, para cada pareja. El techo está cubierto con malla para evitar que los mandarines escapen. Es esencial que haya agua dentro del área de cría. No importa si se trata de un río natural, un lago cercano o una depresión artificial llena de agua limpia.
Otro requisito para la cría de patos mandarines es la presencia de diversos árboles, arbustos y otras zonas elevadas cerca del agua. Proporcionarles un entorno lo más parecido posible a su hábitat natural tendrá un impacto positivo en su desarrollo y capacidad reproductiva. Cuando viven cómodamente en cautividad y confían en los humanos, se reproducen con mayor frecuencia.
No coloque los nidos en el suelo del gallinero; sujételos a las paredes o perchas a una altura mínima de 1,5 metros. Los nidos deben medir aproximadamente 40 x 40 cm. Tenga en cuenta que cada pareja necesita su propio espacio. Esto se debe a que, si bien los patos mandarines son amigables con otras aves, no se llevan bien entre sí. Tener dos o más parejas en la misma zona aumenta el riesgo de competencia y peleas entre los machos, y las hembras podrían dejar de poner huevos.
A veces, cuando se crían en cautividad, las patas abandonan la nidada tras poner los huevos. En este caso, lo mejor es usar una gallina clueca de otra especie. Una opción aún mejor es colocar los huevos en una incubadora.
Lo mejor es trasladar al pato a otro lugar mientras incuba los huevos. Esto aumenta las probabilidades de que los críe sin abandonar el nido.
Presta especial atención a los polluelos. Sin ayuda humana, tienen pocas probabilidades de sobrevivir en condiciones artificiales. Es fundamental establecer un horario de alimentación y mantener una temperatura adecuada en el estanque y el pajarero.
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Los patos mandarines se crían principalmente por aprecio a esta raza, aunque a veces también se crían con fines comerciales. Se venden tanto ejemplares individuales como parejas. Los precios oscilan entre 10 000 y 15 000 rublos por unidad.
El siguiente vídeo ofrece una visión general de la raza de pato mandarín:
enemigos naturales
Entre los enemigos naturales del pato mandarín se encuentran las ardillas que visitan los nidos en los árboles, las nutrias y los perros mapache. Todos ellos se alimentan principalmente de polluelos y huevos, pero también representan un peligro para los adultos. Además, dado que estos patos chinos son diminutos, cualquier encuentro con un depredador de mayor tamaño supone un riesgo.
Los cazadores furtivos desempeñan un papel fundamental en la extinción de los patos mandarines. Se sienten atraídos principalmente por el plumaje del macho, que a menudo se utiliza posteriormente para elaborar ejemplares disecados. Sin embargo, no es raro que los cazadores confundan al macho con otra especie de ave durante la muda.
Características interesantes
Entre las características interesantes de las mandarinas se incluyen:
- El color de las plumas del pato macho. Ningún otro pato tiene un plumaje tan vibrante.
- Cada año, el pato construye un nuevo nido en un lugar nuevo.
- Despegue vertical durante el vuelo. Las patas de los patos mandarines son tan fuertes que pueden despegar en ángulo recto. Esto les permite despegar incluso en bosques muy densos.
- Tienen garras afiladas y son capaces de trepar a los árboles. Además, prefieren construir sus nidos a una altura de entre 5 y 7 metros del suelo.
- Durante la muda, el macho se esconde en los matorrales, formando así bandadas enteras de machos.
- Aversión a bucear. A los patos les gusta nadar, pero no bucean para buscar alimento, solo en caso de peligro grave.
- Emiten silbidos y otros sonidos en lugar de graznar. Los patos mandarines son bastante silenciosos. Rara vez se les oye cantar.
- Debido a la incompatibilidad genética, no es posible cruzarlos con otras especies de patos.
- Los patos mandarines albinos tienen plumaje blanco. Los científicos trabajan para desarrollar nuevas variaciones de color en estas aves.
Los patos mandarines son aves impresionantes. Una vez que los ves, jamás los olvidas. Pocas personas permanecen indiferentes ante estas vibrantes criaturas. Para asegurar que nuestros descendientes puedan disfrutar de los patos mandarines, debemos reducir la caza por todos los medios posibles y crear las condiciones que les permitan reproducirse en libertad.


