La corteza agrietada de los perales es un problema común para muchos jardineros. Las grietas no solo afean el árbol, sino que también lo debilitan considerablemente, creando una puerta de entrada para infecciones y plagas. Comprender las causas de este fenómeno y tomar medidas oportunas para corregirlo ayudará a mantener la salud del árbol y asegurar una buena cosecha.
¿Por qué son peligrosas las grietas en los árboles?
Las grietas en la madera representan una amenaza mucho más grave de lo que parece a primera vista. En ellas se acumulan patógenos —bacterias, virus y hongos— que pueden causar diversas infecciones.
Si el daño no se trata a tiempo, comienza a desarrollarse como una herida sin cicatrizar en humanos: se infecta, se inflama y se agranda. En los árboles frutales, estas grietas acaban pudriéndose, extendiendo el daño a los tejidos circundantes.
Las principales causas del agrietamiento de la corteza en un peral
La aparición de daños estructurales en la corteza cerebral puede deberse a diversas circunstancias. Cada causa requiere un enfoque individualizado y medidas adecuadas para reparar el daño y prevenir su reaparición.
Grietas de escarcha
Los daños suelen producirse debido a fluctuaciones bruscas de temperatura en invierno o principios de primavera. Características principales:
- En los días soleados de invierno, la cara sur del tronco de un árbol se calienta mucho bajo los rayos del sol. La temperatura del tejido bajo la corteza aumenta y la savia en estas zonas comienza a descongelarse. Sin embargo, el sistema radicular aún no está activo, ya que se encuentra en suelo congelado, lo que impide que la humedad descongelada fluya hacia abajo.
- Al caer la noche, la temperatura baja bruscamente, a menudo por debajo del punto de congelación. La savia descongelada se congela, expandiéndose y agrietando la corteza desde el interior. Esto produce grietas longitudinales llamadas grietas por congelación.
- Los árboles jóvenes con corteza fina y lisa son especialmente susceptibles a este tipo de daños. Las grietas suelen aparecer en el lado sur del tronco, donde el calor diurno es más intenso.
Bronceado
Las grietas en la corteza se producen no tanto por la luz solar directa como por cambios bruscos de temperatura. Características principales:
- En marzo, sobre todo en la zona central del país, suele darse el siguiente patrón meteorológico: sol radiante durante el día, la corteza se calienta y aumenta el flujo de savia. Pero por la noche, la temperatura desciende bruscamente hasta -10 o -15 °C.
Un cambio tan brusco resulta perjudicial para las células vivas de la corteza: no pueden soportar la tensión y mueren parcialmente, lo que provoca la formación de grietas. - La situación se agrava aún más por la nieve sin derretir, que refleja la luz solar e incrementa el impacto térmico sobre el árbol. Como resultado, las fluctuaciones de temperatura se vuelven aún más drásticas.
- Los árboles jóvenes con corteza delgada son especialmente vulnerables a las quemaduras solares, mientras que los árboles más viejos y con corteza más rugosa pueden soportar mejor estos cambios.
Daños mecánicos
Otra causa común de agrietamiento de la corteza es el traumatismo externo a la planta. Esto puede ocurrir tanto por errores humanos como por factores naturales.
Razones principales:
- Al cuidar el tronco del árbol, se puede dañar accidentalmente la corteza con una cortadora de césped o una desbrozadora, especialmente en plántulas jóvenes.
- La producción excesiva de fruta también puede provocar daños: si una rama no puede soportar el peso de la fruta y se rompe, esto suele causar grietas en el punto de unión con el tronco, especialmente en un ángulo agudo.
- Las fuertes precipitaciones en forma de nieve húmeda pueden acumularse en las copas de los árboles, sobrecargando las ramas y provocando su rotura, lo que puede dañar la corteza.
- En invierno, los roedores —ratones, liebres y otros animales— representan una amenaza adicional. Roen la corteza en busca de alimento, dejando zonas abiertas por donde las infecciones pueden penetrar fácilmente.
Cada uno de estos daños debilita el árbol y requiere una intervención oportuna.
Exceso de fertilizantes
El exceso de abono en los árboles no siempre es beneficioso, especialmente en lo que respecta al nitrógeno. El nitrógeno estimula el crecimiento vigoroso de brotes y follaje, lo cual es fundamental durante la primera mitad de la temporada de crecimiento. Sin embargo, a partir de la segunda mitad del verano, la aplicación de fertilizantes nitrogenados no aporta ningún beneficio.
La falta de nutrientes también afecta negativamente la salud del árbol. Las plantas debilitadas son menos resistentes a las enfermedades y plagas, lo que, aunque indirectamente, puede contribuir a la aparición de grietas en la corteza debido al deterioro de su estado general y a la pérdida de sus funciones protectoras.
Riego incorrecto
Una de las principales causas del agrietamiento de la corteza es el exceso de humedad en el suelo, especialmente durante la estación fría. Los principales síntomas y signos son:
- Cuando están saturados de humedad, los tejidos de los árboles retienen grandes cantidades de agua. Al llegar las heladas, esta humedad se congela, se expande y, literalmente, desgarra la corteza desde el interior.
- Este tipo de daños son especialmente comunes en regiones con fuertes lluvias y suelos pesados y mal drenados.
Enfermedades
Muchas enfermedades del peral están asociadas a microflora patógena. Algunas de estas no solo debilitan el árbol, sino que también provocan directamente el agrietamiento y la desecación de la corteza.
Enfermedades comunes del cultivo:
- Cangrejo de río negro. Esta es una de las infecciones fúngicas más peligrosas. El patógeno sobrevive al invierno en la corteza, permaneciendo indetectable durante mucho tiempo. Los primeros síntomas son la aparición de manchas negras y úlceras en la superficie de la corteza.
La enfermedad progresa rápidamente: la corteza y el cámbium se secan, y aparecen manchas oscuras parecidas a quemaduras en el tronco. Las hojas se secan prematuramente, y las flores y los ovarios se caen.
El chancro negro puede destruir incluso un árbol maduro y aparentemente sano en menos de tres meses. La infección suele penetrar en la planta a través de grietas causadas por las heladas.
Según expertos y jardineros, la principal causa de la infección son las malas prácticas agrícolas. Los árboles debilitados por las heladas y que crecen en zonas húmedas y sombreadas son especialmente vulnerables. - Citosporosis. Otra enfermedad fúngica provoca la muerte gradual de la corteza del peral sin que cambie de color. Sin tratamiento, las zonas afectadas se agrandan, las ramas se secan y, finalmente, el árbol muere.
La citosporosis es difícil de tratar, por lo que conviene centrarse en la prevención: seguir las prácticas agrícolas, podar a tiempo, eliminar las ramas dañadas y desinfectar las heridas puede minimizar el riesgo de infección.
Plagas
Muchos insectos se alimentan de las hojas, pero algunos dañan directamente la corteza, causando graves daños al árbol. Entre los parásitos más peligrosos se incluyen:
- Escarabajos de la corteza, gorgojos, escarabajos clic. Excavan bajo la corteza, dañando el floema y los tejidos internos. En la superficie, a menudo solo se ven pequeñas aberturas que sirven de entradas o salidas, mientras que los túneles en sí pueden ser largos y ramificados.
Este tipo de daños interrumpe la circulación de nutrientes, la corteza comienza a secarse y agrietarse, y los brotes y troncos jóvenes pierden fuerza, lo que provoca su deformación. - plagas chupadoras (pulgones e insectos). Se alimentan de la savia de los tejidos blandos. La constante succión de nutrientes provoca el debilitamiento de la planta, la desecación de la corteza y, posteriormente, su agrietamiento.
Para proteger el árbol, es fundamental tratarlo con insecticidas a tiempo. La prevención a principios de primavera es especialmente importante, antes de que las plagas estén activas.
roedores
Otro tipo común de daño mecánico lo causan las liebres y los topillos, especialmente en invierno. Estos animales comen con facilidad la corteza tierna de los árboles jóvenes, causando graves daños al peral.
No solo las grandes zonas de madera roída representan un peligro, sino también los daños aparentemente menores. Tras el deshielo, la humedad se acumula en las microfisuras y se congela cuando la temperatura vuelve a bajar. El hielo, al expandirse, desgarra la corteza y agrava el daño.
Para proteger los árboles de los roedores, es importante tomar medidas preventivas con antelación:
- Envuelva los troncos con redes protectoras o ramas de abeto;
- compactar la nieve alrededor de los árboles;
- Coloca cebos o repelentes.
¿Cómo tratar las grietas en la corteza de los árboles?
Si la corteza ya está dañada, es importante actuar cuanto antes para detener la propagación y prevenir la infección. Siga estas recomendaciones:
- Para empezar, retire con cuidado la corteza muerta o suelta utilizando un cuchillo afilado o una herramienta de jardinería, teniendo cuidado de no dañar el tejido sano.
- Después de la limpieza, trate la herida con una solución antiséptica; las soluciones al 2% de sulfato de cobre o la mezcla bordelesa son excelentes opciones, ya que previenen eficazmente el desarrollo de infecciones por hongos.
- Aplica una capa protectora de sellador para jardines en la zona dañada. Puedes usar productos como RanNet, BlagoSad, Zhivaya Kora o similares. Cubre toda la zona afectada con una capa fina para protegerla de la sequedad, la humedad y los patógenos.
Prevenir la aparición de grietas en la corteza
Más vale prevenir que curar. Medidas preventivas básicas pueden ayudar a evitar que la corteza se agriete.
Surcos en primavera
El encalado anual en otoño protege los árboles de las grietas por heladas y de las quemaduras solares en primavera. Además, se pueden envolver los troncos con un material ligero y transpirable (como el spunbond) para protegerlos de daños mecánicos.
Otros consejos útiles:
- Alimentación a las horas indicadas. Aplique fertilizantes nitrogenados solo durante la primera mitad del ciclo de crecimiento para estimular el desarrollo. A partir de la segunda mitad del verano, es mejor cambiar a fertilizantes potásicos y fosfatados para fortalecer los tejidos y prepararlos para el invierno.
- Poda regular. Dé forma a la copa para que las ramas crezcan formando un ángulo cercano a un ángulo recto, en lugar de un ángulo agudo. En años de mucha fruta, sujete las ramas con mayor carga frutal para evitar que se rompan.
- Inspección constante. Inspeccione periódicamente los árboles para detectar daños, plagas y signos de enfermedades. Si detecta algún problema, tome medidas inmediatas.
Refugio para el invierno
La mejor manera de prevenir las grietas por heladas es envolver el tronco con papel de periódico. En regiones con inviernos crudos, conviene complementar esta medida con ramas de abeto o juncos, y en climas más cálidos, el papel de periódico puede sustituirlas fácilmente.
Requisitos básicos:
- El papel de periódico, al igual que la madera, retiene bien el calor: por la noche, la temperatura debajo de él es varios grados más alta, y durante el día, protege la corteza del sobrecalentamiento. Esto evita que la corteza sufra cambios bruscos de temperatura y se agriete.
- En días lluviosos, el papel absorbe la humedad pero se seca rápidamente, evitando que la corteza se sature de humedad, lo que podría congelarla y dañarla. Para protegerla en invierno, ate no solo el tronco, sino también las ramas grandes hasta sus horquillas.
- Dobla los periódicos en dos capas o usa dos hojas a la vez, y añade una segunda hoja si es necesario. En primavera, retira el envoltorio poco a poco, ya que el árbol no se sobrecalentará debajo del papel.
Prevención de enfermedades y plagas en perales jóvenes o viejos
Para prevenir infecciones por hongos y bacterias, es importante rociar las plantas con regularidad. Siga estas instrucciones:
- A principios de primavera, antes de que broten las yemas, trate el peral con una solución de sulfato de cobre o de hierro. Una buena alternativa es una mezcla bordelesa al 1%, que tiene un amplio espectro de acción.
- Para un control integral de plagas durante este período, utilice insecticidas como Calypso, Confidor o Pirinex. Repita el tratamiento dos semanas después de que el peral termine de florecer.
Control de roedores
Las liebres y los ratones representan una grave amenaza para los árboles frutales en invierno, cuando tienen dificultades para encontrar otros alimentos. Existen varias maneras de proteger los árboles de los daños causados por los roedores:
- Envuelve el tronco del árbol o incluso toda la zona de copa con una malla metálica fina. Enterrarla a 40-50 cm de profundidad también protegerá las raíces de los topillos de agua, que prefieren las raíces de los perales jóvenes.
- Envuelva el tronco con fieltro para techos o polietileno, pero retire este envoltorio lo antes posible en primavera para evitar que el árbol se sobrecaliente bajo el material hermético, lo que puede causar quemaduras y grietas en la corteza.
En lugar de polietileno, es mejor utilizar arpillera gruesa: es duradera y transpirable, lo que resulta mucho más seguro para el árbol. - Envolver los árboles con ramas de abeto es un método sencillo y eficaz de protección. Las ramas de abeto ayudan a retener el calor y repelen a las liebres. Al envolverlos, es importante que las agujas apunten hacia abajo y en dirección opuesta al tronco.
- Los roedores también se ven repelidos por un olor desagradable. Trate ramas de abeto o papel con una solución al 20 % de formalina o naftaleno. Manojos de menta, saúco o romero silvestre atados a ramas de abeto tienen un efecto similar.
- Una buena protección consiste en una capa gruesa de cal con la adición de sulfato de cobre o de hierro.
Particularidades de la dosificación de fertilizantes para perales: qué hacer para evitar que la corteza se agriete.
Un cuidado inadecuado también puede provocar grietas en la corteza. Una de las causas es la aplicación excesiva de fertilizantes nitrogenados. Muchos jardineros consideran que la urea es el único fertilizante nitrogenado, pero los excrementos de aves y los abonos verdes, como la alfalfa, contienen la misma cantidad de nitrógeno.
Requisitos básicos:
- En verano, es preferible la fertilización foliar, como por ejemplo, rociar el árbol con una solución de urea. Para un peral adulto, son suficientes 100 g de urea, 15 g de nitrato de amonio o 500 g de excremento de pájaro. La aplicación de nitrógeno en primavera y principios de verano favorece un crecimiento vigoroso y la maduración completa del fruto.
- En la segunda mitad del verano y, sobre todo, en otoño, los fertilizantes nitrogenados ya no son necesarios. Durante este periodo, el fósforo y el potasio son más importantes para el árbol, ya que le ayudan a recuperarse tras la fructificación.
Si no se sigue este régimen, el peral no recibe nutrientes importantes en el momento adecuado, lo que provoca que el tronco y los brotes laterales se debiliten y se vuelvan más vulnerables a las quemaduras solares y las heladas.
La corteza agrietada de un peral es señal de falta de cuidados o exposición a factores adversos. Para proteger el árbol, es importante identificar las causas del daño y adoptar un enfoque integral: desde una fertilización adecuada y la protección contra las heladas hasta el tratamiento oportuno de los daños y medidas preventivas. El cuidado y la atención contribuirán a mantener la vitalidad del árbol.




















