La pera Santa María se encuentra con frecuencia en tiendas y mercados, apreciada por su excelente sabor y atractivo aspecto. Esta deliciosa y hermosa pera italiana se ha vuelto muy popular entre nuestros jardineros y veraneantes.
¿Quién desarrolló la variedad?
La pera Santa Maria fue desarrollada por cultivadores italianos. Florencia se considera su lugar de origen. La variedad se desarrolló allí en 1951. Su creador fue A. Moretinni. La variedad se obtuvo mediante el cruce de las peras Coscia y Duchess Summer.
¿Cómo es un árbol?
Los perales de Santa María se consideran de tamaño mediano; pueden crecer hasta 5 m de altura o incluso más; el tamaño depende en gran medida del portainjerto utilizado para obtener las plántulas.

La copa del árbol es compacta y generalmente tiene forma redondeada. Las ramas crecen hacia arriba, perpendiculares al tronco. El árbol tiene hojas de tamaño mediano, brillantes y de color verde oscuro.
Aspecto y sabor de las frutas
La fruta tiene forma de pera estándar. Su peso promedio es de 200 a 230 g. Los frutos son de tamaño uniforme, con una piel lisa y delicada. Su color es verde amarillento con un ligero tono rosado. La pulpa es blanco amarillenta, jugosa y se deshace en la boca.
El sabor de la fruta es armonioso y equilibrado, con predominio del dulzor propio de los postres y la presencia de una ligera acidez.
¿Cuándo madura?
La pera Santa María es una variedad de otoño. La fruta se cosecha en septiembre. Generalmente se recolectan las peras firmes, ya que maduran sin problemas en interiores. Esta variedad es precoz; con prácticas agrícolas adecuadas, el árbol da fruto al tercer año de su plantación.
Productividad
La producción de la pera Santa María depende en gran medida de la edad del árbol, las condiciones de cultivo y las prácticas agrícolas adecuadas. En promedio, esta variedad produce entre 50 y 120 kg por árbol.
Autofertilidad
Esta variedad es parcialmente autofértil, por lo que no puede producir grandes cosechas por sí sola. Para asegurar un alto rendimiento, es necesario plantar polinizadores en la zona. Las mejores variedades son Koschia, Williams y Abate Fetel.
Si no es posible plantar un peral de las variedades mencionadas, existen otras opciones. Lo fundamental es asegurarse de que los árboles plantados florezcan al mismo tiempo que la variedad Santa María.
Ventajas y desventajas
Antes de plantar la variedad de pera Santa María en su jardín, conviene evaluar todas sus ventajas y desventajas. Esto le ayudará a determinar si esta pera es adecuada para sus propósitos.
Ventajas:
La variedad en cuestión no presenta inconvenientes particulares, salvo que requiere un cuidado minucioso, ya que esto afecta al rendimiento.
Características de aterrizaje
Esta variedad es sensible a su entorno de cultivo, y el proceso de plantación en sí es igualmente importante. El crecimiento, desarrollo y potencial de fructificación futuros del árbol dependen de la calidad de la plantación.
- ✓ El nivel de pH del suelo debe estar estrictamente dentro del rango de 6.0 a 7.0 para una óptima absorción de nutrientes.
- ✓ La profundidad de la capa fértil es de al menos 60 cm para proporcionar al sistema radicular la nutrición necesaria.
Características del cultivo de la variedad Santa María:
- Este árbol crece mejor en zonas soleadas y protegidas del viento. El nivel freático máximo se sitúa a 1,5 metros sobre la superficie del suelo.
- El suelo debe ser fértil, bien drenado y con un pH neutro. No se recomienda plantar perales en zonas bajas. Si el suelo es ácido, primero debe corregirse su acidez con fertilizantes alcalinos, cal, ceniza de madera o harina de dolomita.
- Lo mejor es comprar plantones en viveros especializados y de buena reputación; de lo contrario, después de unos años, es posible que no obtenga los resultados esperados. Al elegir los plantones, seleccione ejemplares de 1 a 2 años sin daños ni grietas, con raíces bien desarrolladas y corteza lisa y uniforme.
- En las regiones del sur, la plantación se realiza en otoño, aproximadamente un mes antes de que comience el invierno. Durante este período, el árbol tiene tiempo de establecerse, fortalecerse y adaptarse a su nuevo entorno, lo que le permite sobrevivir al frío invernal. En las regiones templadas, se prefiere la plantación en primavera, ya que el riesgo de heladas para los plantones plantados en invierno es demasiado alto.
- Prepare el terreno al menos 2 o 3 semanas antes de la siembra. Cave la tierra profundamente, añadiendo materia orgánica como compost, humus y estiércol descompuesto. Si es necesario, añada arena para aflojar la tierra demasiado arcillosa. Para la siembra de primavera, estos pasos pueden realizarse en otoño.
- Una semana antes de plantar los perales, se cavan hoyos de 60-70 cm de profundidad. Se dejan espacios de 2-3 metros entre hoyos adyacentes y 4 metros entre hileras. En el fondo de los hoyos se añade una mezcla de tierra fértil, materia orgánica y fertilizantes minerales, que proporciona drenaje y nutrientes. Este aporte de nutrientes mantendrá al árbol joven durante al menos dos años.
- La plántula se coloca sobre un montículo de tierra formado al rellenar el hoyo con sustrato para macetas. Primero se coloca una estaca en el centro del hoyo, o mejor dicho, a poca distancia de este. Se clava en la tierra para proporcionar un soporte seguro al árbol joven.
- El plantón recién sembrado se riega abundantemente con agua tibia y reposada. La zona alrededor del tronco se cubre con paja, hierba recién cortada u otro material adecuado.
Crecimiento y cuidado
Para obtener buenas cosechas y frutos grandes y de alta calidad, es importante cuidar adecuadamente la pera Santa María.
Características de cuidado:
- La fertilización del árbol comienza al tercer año después de la plantación. Se excavan zanjas alrededor del perímetro del tronco para aplicar el fertilizante. En primavera se aplican fertilizantes nitrogenados, seguidos de fertilizantes potásicos y fosfatados posteriormente, según el programa estándar para árboles frutales.
Es importante evitar la aplicación de nitrógeno durante el verano y el otoño, ya que afecta negativamente la calidad de los cultivos. Los fertilizantes orgánicos se aplican una vez cada pocos años, en primavera u otoño. Generalmente se utiliza compost o estiércol bien descompuesto. - La poda sanitaria y de formación se realiza cada primavera. Tras el invierno, se eliminan todas las ramas congeladas, muertas, enfermas, dañadas y las que crecen hacia el interior. Este tipo de poda también ayuda a prevenir que la copa se vuelva demasiado densa. El modelado de la copa se realiza únicamente en primavera, ya que la poda en otoño debe ser mínima para evitar que el estrés interfiera con la capacidad del árbol para prepararse para el invierno.
- Riega el peral por las tardes con agua reposada. Un árbol maduro necesita dos riegos por temporada, mientras que los árboles jóvenes recién plantados requieren riegos más frecuentes. Vierte el agua en surcos para evitar que toque el tronco. La cantidad recomendada de agua para un peral joven es de 10 litros, pero a medida que envejece, la necesidad aumenta a 40-50 litros. Suspende el riego durante los días de lluvia.
- Después de cada riego o lluvia, se aflojan los troncos de los árboles, eliminando las malas hierbas. Estas no solo absorben agua y nutrientes, sino que también pueden atraer insectos plaga. Se recomienda el acolchado para los perales jóvenes, pero no para los árboles maduros.
Enfermedades y plagas
Esta variedad posee un sistema inmunológico fuerte y, en condiciones favorables, casi nunca es susceptible a enfermedades. Sin embargo, en condiciones adversas, especialmente si se combinan varios factores —clima lluvioso y frío, falta de fumigación preventiva, cuidados deficientes, etc.— el árbol puede infectarse con sarna u otras infecciones fúngicas.
- Realice la primera pulverización con sulfato de cobre antes de que se abran los brotes.
- La segunda pulverización con caldo bordelés se realiza en la fase de brote rosado.
- La tercera pulverización después de la floración con preparados a base de azufre.
Debido a las enfermedades, el sabor de la fruta puede deteriorarse; si no se inicia el tratamiento a tiempo, el árbol puede morir.
Pero la mayor amenaza para el peral Santa María no son las enfermedades, sino las plagas. Esta variedad suele ser atacada por la mosca de la hoja y la mosca del fruto, que se alimentan de las hojas y los frutos, respectivamente. Estas moscas pueden causar daños irreparables al árbol.
La aplicación de insecticida antes de la floración y posteriormente según un programa establecido puede ayudar a prevenir daños. Los perales Santa María también son susceptibles a la cigarra del peral. Se pueden usar insecticidas antes y después de la fructificación. Durante la formación del fruto, se recomienda usar productos seguros para el consumo humano o remedios caseros como soluciones de ceniza o jabón, o amoníaco.
Reproducción
La mayoría de los jardineros, tanto profesionales como aficionados, prefieren comprar plantones ya crecidos, pero si ya tienes un peral en tu propiedad, siempre puedes propagarlo tú mismo. Los jardineros comunes no usan semillas, sino que optan por métodos más rápidos y económicos: la propagación vegetativa.
La variedad Santa María se puede propagar:
- Esquejes. El material de siembra se recolecta en primavera, pero la preparación comienza en invierno. Primero, se selecciona una rama adecuada y bien madura, y se rompe en varios puntos. Los fragmentos se envuelven con cinta adhesiva. En primavera, se retira la cinta y la rama se divide en esquejes, que se colocan en recipientes con agua. Las primeras raíces aparecerán aproximadamente al cabo de un mes.
- Mediante la superposición de capas. Coloca una caja llena de tierra fértil bajo el peral. Haz cortes en la rama más baja, dóblala hacia el suelo, sujétala con clavijas y cúbrela ligeramente con tierra. Para acelerar el desarrollo de las raíces, riega la zona con Kornevin, un estimulante del crecimiento. Aísla la zona durante el invierno, cubre la caja con nieve y, en primavera, podrás separar la zona enraizada y trasplantarla a su ubicación definitiva.
Cosecha y almacenamiento
Es importante cosechar en el momento adecuado: la fruta debe estar lo suficientemente madura para recogerla. Incluso una semana de retraso puede afectar significativamente su calidad, provocando que se eche a perder en el árbol. A medida que la fruta madura, cambia gradualmente de color verde a amarillo, por lo que es importante no perder este momento. Si las semillas empiezan a ponerse marrones, es hora de cosechar.
Al recoger peras, no las tires hacia abajo. En su lugar, sujétalas con los dedos y presiona suavemente el tallo donde se unen a la rama, levantando la fruta hacia un lado o hacia arriba. Las peras maduras se desprenden de la rama con mucha facilidad. Si no se desprenden, espera otros 2 o 3 días.
Se recomienda recolectar la fruta cuando aún esté relativamente firme y verde. Luego, se almacenan en lugares secos y con poca luz para que maduren durante unos 10 días. Después, están listas para su distribución a los puntos de venta. En condiciones favorables, las peras Santa María se pueden conservar durante un máximo de un mes.
Solicitud
La variedad Santa María no solo posee un sabor excelente, sino que también es muy versátil, ideal tanto para consumir fresca como para cocinar, así como para elaborar todo tipo de conservas. Las frutas Santa María son perfectas para postres y productos horneados.
La pera Santa María es una variedad verdaderamente excepcional, ideal tanto para jardineros aficionados como profesionales. Pero antes de plantar esta deliciosa y hermosa pera en su jardín, tenga en cuenta el clima local: la pera italiana no tolera los duros inviernos rusos.






