Un cuidado adecuado de las grosellas en otoño garantiza una fructificación prolongada, ya que permite que la planta se recupere tras la cosecha y se prepare para el letargo invernal. Además de un cuidado apropiado, los arbustos necesitan un entorno favorable para prevenir enfermedades fúngicas y virales. Sigue leyendo para aprender cómo cuidar las grosellas en otoño.
Cultivo del suelo en otoño
Para asegurar las condiciones óptimas para las grosellas antes de que llegue el invierno, es importante cuidar no solo el arbusto, sino también el suelo. Se deben eliminar las malas hierbas y las hojas caídas, y se debe cavar, aflojar y cubrir con mantillo la tierra.
Eliminar hojas y maleza
Lo primero que hay que hacer es eliminar los restos vegetales, ya que en la zona de las raíces se acumulan hojas, así como bayas trituradas y podridas. Todos los restos deben recogerse y quemarse. De lo contrario, las hojas y bayas caídas se convertirán en un foco de enfermedades y hongos, además de un excelente escondite para las plagas.
Las hojas caídas que no presenten signos de enfermedad pueden utilizarse como abono en lugar de quemarlas.
En otoño, también conviene desherbar debajo de los arbustos, ya que las malas hierbas privan a las raíces de la grosella de nutrientes, agotan el suelo y aumentan la humedad, lo que puede favorecer el desarrollo de virus. La pamplina y la grama son plagas comunes debajo de los arbustos de grosella.
Las malas hierbas grandes deben arrancarse con una pala y, a continuación, se debe limpiar la tierra de los restos acumulados con un rastrillo. Para evitar dañar las raíces de la grosella, es fundamental desenterrar los rizomas de las malas hierbas en lugar de arrancarlos.
Los jardineros experimentados recomiendan dejar la parte aérea de las malas hierbas en el espacio entre las hileras alrededor de los arbustos y en los troncos de los árboles, ligeramente picadas con una pala. Esta masa verde actuará como un buen fertilizante y mantendrá la tierra suelta.
Cavar y aflojar
Es necesario remover la tierra que se encuentra debajo del arbusto de grosellas para realizar varias tareas:
- destruir plagas y esporas de enfermedades fúngicas;
- Evitar la compactación del suelo, ya que esto puede provocar que las raíces de las plantas sufran deficiencia de oxígeno, suban a la superficie y se congelen en invierno;
- para devolver al suelo su estado suelto después de haber sido compactado durante la cosecha.
A diferencia de la siembra de primavera, en otoño no es necesario desmenuzar la tierra; basta con removerla con una horquilla. Se debe aflojar con cuidado en el centro del arbusto y alrededor del tronco, excavando a una profundidad de 5-7 cm. En el perímetro y entre las hileras, se puede excavar a una profundidad de 12-15 cm.
Acolchado y aporcado
Para proteger el sistema radicular de las próximas heladas, mantener la porosidad del suelo y mejorar su equilibrio hídrico-aéreo, cubra los arbustos con mantillo después del tratamiento de otoño, y se recomienda hacerlo antes de que lleguen las heladas.
Los siguientes componentes pueden utilizarse como mantillo:
- turba;
- compost con hojas secas;
- serrín podrido.
- ✓ El espesor de la capa de mantillo debe ser de al menos 10 cm para una protección eficaz contra las heladas.
- ✓ El uso de aserrín fresco puede provocar la acidificación del suelo, por lo que es preferible el aserrín descompuesto.
La capa óptima de mantillo es de 10 a 15 cm. En primavera, debe retirarse, eliminando al mismo tiempo las plagas que hibernan. Posteriormente, se debe remover ligeramente la tierra para facilitar un calentamiento rápido.
Si los arbustos están muy infestados de polillas, conviene aporcarlos hasta una altura de 12 cm en otoño. En primavera, después de la floración, se debe rastrillar la tierra alrededor de la base para evitar la formación de raíces indeseables para la planta.
Regar los arbustos en otoño
Nunca se debe regar en exceso el arbusto, ya que esto perjudica los brotes nuevos y la futura cosecha. Además, las ramas de grosella pueden secarse con el frío si la planta pasa el invierno con las raíces secas.
Unas reservas de humedad suficientes en el suelo protegerán a los arbustos de las heladas durante el invierno.
Si hubo lluvias intensas en otoño, conviene evitar el riego, ya que el exceso de agua también es perjudicial para las grosellas. Si el clima es seco y cálido, riegue la planta con 3 a 6 cubos por arbusto. Aplique el agua directamente en las raíces o en los surcos. Riegue 2 o 3 días antes de desenterrar para que la tierra se seque.
Para evitar que los arbustos se infecten con septoriosis, antracnosis y oídio, algunos jardineros recurren al siguiente método de riego:
- Se cava una pequeña zanja alrededor del arbusto, a lo largo del perímetro de la copa.
- Añada hasta 30 litros de agua a cada arbusto en la zanja. Las grosellas tienen un sistema radicular potente que se extiende profundamente en el suelo, por lo que se requiere una cantidad significativa de agua para humedecer las raíces más largas y distantes.
- La zanja se cubre con una capa de tierra después de que el agua haya sido absorbida por el subsuelo.
Después de que aparezcan las flores y antes de que se formen los frutos, puede utilizar Ideal, un fertilizante líquido a base de nitrofosfa, para regar la planta.
Reglas y características de la poda de arbustos
Las grosellas son un arbusto de bayas, por lo que crecen rápidamente, se dan sombra a sí mismas, son más susceptibles a las enfermedades y producen menos fruta. Para evitar estas consecuencias, se recomienda la poda otoñal, ya que favorece:
- mejorar el flujo de luz solar y aire hacia las ramas ubicadas dentro del arbusto;
- reducir el riesgo de contraer enfermedades y daños causados por insectos dañinos;
- dándole al arbusto la forma correcta, para que sea más fácil cuidar la planta.
Sin embargo, es importante comprender que una poda inadecuada y fuera de tiempo debilitará el arbusto y reducirá su producción. Por lo tanto, después de cosechar las bayas, es importante determinar el momento y los procedimientos óptimos para esta tarea de jardinería.
¿Cuándo podar?
Es necesario centrarse en la poda del arbusto en noviembre, y este procedimiento se lleva a cabo en dos períodos:
- Después de la cosechaSe realiza la poda sanitaria, durante la cual se eliminan las ramas secas y enfermas.
- Después de la caída de las hojasLa poda de rejuvenecimiento y formación se realiza después de la caída de las hojas, pero antes de que llegue el frío y se registren temperaturas bajo cero.
La poda de otoño consiste en dejar cinco brotes fuertes y uniformemente espaciados. Estos deberían dar fruto el año que viene.
¿Qué hay que cortar?
Es necesario recortar:
- todas las ramas afectadas por alguna enfermedad, secas y con daños visibles;
- ramas de crecimiento muy bajo (otros brotes les dan sombra, sufren falta de nutrientes y calor solar y, por lo tanto, no producen una buena cosecha);
- ramas con excesivo engrosamiento de la copa (crecen hacia el centro o dentro de la propia planta y comienzan a enredarse con otras ramas);
- todas las ramas viejas (de cinco años o más).
Los brotes jóvenes y débiles, con ramas delgadas, se podan hasta la yema más grande. Esta yema debe extenderse hacia afuera, no hacia el interior del arbusto.
También existen los llamados brotes «cero», que crecen desde el suelo. Si estos son fuertes, conviene acortarlos un cuarto por encima de las yemas para favorecer una ramificación óptima. Los brotes débiles deben podarse por completo para evitar que den sombra a la copa. No debe haber más de cuatro brotes.
Técnica de poda correcta
Lo mejor es podar un arbusto de grosella viejo con una podadora de mango largo o unas tijeras de podar de mango largo. También se pueden usar tijeras de podar normales para cortar ramas jóvenes, pero hay que tener cuidado, ya que el arbusto tiene espinas. Para protegerse las manos, use guantes de protección, como los que usan los soldadores.
Con una sierra de podar, corte todas las ramas bajas y viejas, así como los brotes nuevos, hasta la base. Elimine también el exceso de crecimiento y las ramas que compiten con otras, sin dejar tocones, en las inmediaciones de la zona de ramificación. Esto significa podar la rama vieja hasta el punto donde se bifurca o aparece un nuevo brote.
Para acortar con mayor éxito los brotes jóvenes y frágiles, es importante encontrar una yema fuerte en el lado exterior y hacer un corte por encima de ella, profundizando un centímetro.
Los brotes jóvenes se diferencian de los más viejos en que son más delgados y de color más claro. Los brotes más viejos, por ejemplo, son bastante gruesos y de color marrón oscuro, casi negro. Por consiguiente, a medida que las ramas de la grosella envejecen, se vuelven más gruesas y oscuras.
- ✓ Las ramas de más de cinco años son de color marrón oscuro y significativamente más gruesas que las jóvenes.
- ✓ Los brotes jóvenes deben cortarse hasta la yema más grande que mire hacia afuera en el arbusto.
En el siguiente vídeo, la bloguera comparte consejos y recomendaciones para la poda de grosellas:
Esquema de formación cultural por años
Para obtener arbustos fuertes y buenas cosechas, es aconsejable seguir un plan de poda anual bien definido:
- Inmediatamente después de plantar las plántulas – todos los brotes se acortan, dejando 3-4 yemas por encima de la superficie del suelo;
- en 1 año - todos los brotes se recortan a 4-5 yemas, dejando varios brotes sin brote (al mismo tiempo, comienza el tratamiento sanitario: se eliminan las ramas enfermas y las que se dirigen hacia el centro del arbusto);
- en 2 años – eliminar los brotes cero (en 1/4) y también acortar el crecimiento de las ramas esqueléticas;
- en 3-4 años – realizar las mismas manipulaciones que en el período anterior, sin olvidar la poda sanitaria;
- en el quinto año y más allá - Realizar una poda sanitaria y luego una poda de rejuvenecimiento, completando el proceso con manipulaciones similares a las del segundo año.
Cada año es necesario dejar 2-3 nuevos brotes de reemplazo cero.
Formación del tronco
También se utiliza el método estándar de poda, lo que facilita su cuidado. Este método consiste en darle al arbusto una forma redondeada con ramas de diferentes edades. Es importante determinar la altura estándar. Un metro se considera la altura estándar, por lo que los brotes laterales se podan a esta altura.
Se coloca un tubo flexible, de poco más de un metro de largo, alrededor del tronco para bloquear la luz, y el arbusto se ata a un soporte para mayor resistencia. A continuación, se podan las ramas jóvenes y fuertes a la mitad de su longitud, y se eliminan por completo las ramas más viejas (de más de 7 años).
Este método ahorra mucho espacio y permite una buena iluminación. Sin embargo, para este tipo de poda solo deben seleccionarse variedades de grosella resistentes a las heladas, ya que los arbustos altos son menos resistentes al frío.
Alimentación otoñal
Las grosellas producen mucha fruta, por lo que requieren un abonado intensivo en otoño. Esto preparará el arbusto para la formación de los botones florales el año siguiente. La planta necesita los siguientes fertilizantes:
- FósforoCuando hay una deficiencia, las hojas se manchan, los brotes se vuelven más delgados y los botones florales se desarrollan mal. Una deficiencia prolongada de fósforo reduce la resistencia de la planta al invierno, lo que provoca que crezca más lentamente, no se ramifique y no produzca brotes laterales.
- PotasioSu deficiencia provoca que las bayas sean más pequeñas y se desarrollen poco. Sin potasio, las hojas se rayan y mueren. Además, la planta tiene dificultades para sobrevivir al invierno, lo cual es extremadamente peligroso en las regiones del norte.
- CompostEs materia orgánica que enriquece el suelo con nutrientes. Se compone de restos vegetales, malas hierbas y otros desechos de plantas. Se aplica hasta su completa descomposición.
- CenizaAdemás de enriquecer el suelo con potasio y fósforo, también servirá como un buen preventivo contra enfermedades y parásitos.
Es importante tener en cuenta que no se deben utilizar fertilizantes nitrogenados en otoño, ya que no beneficiarán a la planta y serán arrastrados por la lluvia antes de la primavera.
Así pues, al cavar, se deben añadir los siguientes fertilizantes a la tierra debajo de un arbusto:
- 6-12 kg de materia orgánica bien descompuesta;
- 20 g de fertilizantes potásicos (sulfato de potasio);
- 30 g de fertilizantes fosfatados (superfosfato doble);
- 300 g de ceniza de estufa.
A principios de otoño, también se recomienda la fertilización foliar para los arbustos de más de tres años. Por ejemplo, rocíe las grosellas con una solución de superfosfato (230 g) y sal de potasio (120 g) por cubo de agua.
Cuando se avecine una helada, añada turba o humus debajo de cada planta para aislar mejor las raíces. La capa debe tener unos 10 cm de espesor. Esto es suficiente para cubrir el interior del arbusto y la zona circundante.
Si no se realiza una fertilización adecuada en otoño, será necesario aplicar más fertilizantes nutritivos en primavera.
Preparación para el invierno en diferentes regiones
Debido a las diferencias en las condiciones climáticas de las distintas regiones, los tiempos de preparación para el invierno varían. La intensidad del mantenimiento también varía ligeramente. A continuación, se detallan los preparativos para el invierno en diferentes regiones:
- En las regiones del norte y en la parte siberiana de Rusia, las actividades preparatorias deberían comenzar ya en el primer mes de otoño, para que todo pueda estar listo antes de que llegue el frío;
- En las regiones del sur, preste especial atención al riego, sobre todo si el verano es seco;
- En las zonas del centro de Rusia donde predominan los suelos podzólicos ácidos, preste especial atención a la fertilización: aumente las dosis de fertilizantes orgánicos y minerales;
- En los Urales, las regiones del norte y Siberia, para que las grosellas pasen el invierno con éxito, doble las ramas del arbusto y fíjelas en esta posición con estacas, y cúbralas con nieve o un material especial;
- En las regiones del norte, también se debe prestar especial atención a la fertilización oportuna del suelo, ya que una deficiencia de nutrientes básicos puede reducir la inmunidad de la planta al comienzo del período invernal.
La experiencia ha demostrado que la mejor manera de conservar las grosellas es bajo una capa de nieve. Por lo tanto, en regiones con inviernos especialmente nevados, se recomienda cubrir las plantas con nieve inmediatamente después de la primera nevada. Si se producen heladas intensas, las ramas pueden protegerse cubriéndolas con hierba seca. Esta debe prepararse a principios de septiembre y conservarse parcialmente hasta el comienzo de la primavera.
Para protegerlas de las heladas, las ramas también se pueden cubrir con una lámina de cartón o madera contrachapada.
Control de plagas y prevención de enfermedades
El otoño es la época obligatoria para el tratamiento de los cultivos contra enfermedades y plagas. Esto favorece el crecimiento sano de las grosellas y aumenta su rendimiento. Para ello, siga estos pasos:
- Tras la caída de las hojas, trate los arbustos con una solución de sulfato ferroso al 3 % para prevenir enfermedades fúngicas. También puede utilizarse una mezcla bordelesa al 1-3 % del mismo modo.
- Para combatir eficazmente el oídio, trate la planta con una solución de bicarbonato de sodio al 5%.
- Proteja la planta de la septoriosis, la antracnosis y la roya en forma de copa tratando el suelo y la planta misma con oxicloruro de cobre (40 g por 10 litros de agua), una emulsión de jabón y cobre o una infusión de cenizas. El follaje que esté en contacto con el suelo debe quemarse.
- Proteja el arbusto de pulgones, polillas y moscas sierra tratándolo con una solución de malatión (20 g por 10 litros de agua). También son adecuadas las infusiones de ceniza (1 kg por 10 litros de agua), cáscaras de cebolla, ajo picado finamente o hojas de patata.
Para prevenir y combatir rápidamente las enfermedades, debes abastecerte de los siguientes remedios:
- Fitosporina;
- Topacio;
- Fundazol.
Estos productos se recomiendan para el tratamiento de arbustos tanto después de la cosecha como antes de la floración. Se clasifican como fungicidas complejos y se utilizan para proteger las plantas de las enfermedades más peligrosas: oídio, antracnosis y roya de la hoja, que pueden afectar incluso a los brotes jóvenes.
Errores de los jardineros
Las prácticas de jardinería incorrectas pueden provocar una mala cosecha. Los principiantes suelen cometer los siguientes errores:
- Al preparar la tierra para el invierno, cavar demasiado alrededor del arbusto daña su sistema radicular. Está estrictamente prohibido remover la tierra en profundidad alrededor de las raíces.
- La poda excesiva o la falta de mantenimiento pueden perjudicar la fructificación y el desarrollo normal de la planta. La poda de otoño debe realizarse anualmente, siguiendo estrictamente las indicaciones anteriores.
Las grosellas son uno de los cultivos más resistentes en jardines y huertos. Con los cuidados adecuados en otoño y los tratamientos apropiados, se puede obtener una abundante cosecha de cualquier baya cada temporada. Sorprendentemente, con el cuidado adecuado, una sola cosecha puede dar fruto durante quince años.


