La frambuesa Bristol es una variedad de fruto negro originaria de ultramar que los jardineros inexpertos pueden confundir fácilmente con las moras. Esta singular frambuesa se considera una de las más llamativas y prometedoras entre las frambuesas de fruto oscuro.
La historia de la variedad de frambuesa de Bristol
La variedad Bristol es originaria de Norteamérica, donde se desarrolló a principios del siglo XX. Se cree que los primeros arbustos de frambuesa Bristol se cultivaron en 1934. Sus creadores fueron cultivadores de la Estación de Jardinería de Ginebra en Nueva York.
Descripción de la planta
La frambuesa Bristol es una planta vigorosa, compacta y erguida, con fuertes tallos ramificados que alcanzan los 2-3 metros de altura. Las ramas están cubiertas uniformemente de espinas. Su sistema radicular es robusto y no produce activamente retoños.
Las ramas se extienden, con las puntas dobladas hacia el suelo. Las hojas son de color verde oscuro, de tamaño mediano y corrugadas. Las flores se agrupan en racimos de 5 a 10.
Las bayas y su sabor
Las frambuesas de Bristol son grandes, negras con una pruina grisácea. Son redondas y pesan entre 3 y 5 gramos cada una. Tienen una textura densa y un brillo agradable.
Características
La frambuesa Bristol es una variedad de maduración temprana. Es fácil de cultivar, resistente a las enfermedades y produce un alto rendimiento: hasta 5 kg por planta. Es una variedad remontante y cuenta con un largo período de fructificación.
Las primeras bayas maduran a principios de julio y se cosechan hasta que llega el frío. La variedad Bristol es muy resistente a la sequía. Además, tolera bastante bien el invierno, soportando temperaturas de hasta -29 °C.
Ventajas y desventajas
Antes de plantar esta singular frambuesa (de fruto negro) en su jardín, conviene familiarizarse con todas sus ventajas. Junto con estos beneficios, también es importante evaluar sus desventajas; esto le ayudará a determinar si la variedad es adecuada para su zona climática.
Ventajas:
Menos:
Requisitos del sitio
Las frambuesas de Bristol no tienen requisitos de cultivo específicos; son resistentes y pueden prosperar en casi cualquier entorno. Sin embargo, para asegurar una buena cosecha, la planta necesita al menos las condiciones mínimas indispensables.
Las frambuesas de Bristol deben plantarse en zonas abiertas y soleadas, preferiblemente en la parte sur del jardín. El suelo debe ser suelto, con un mínimo de arcilla y baja acidez. La zona debe estar libre de encharcamientos.
Barrio recomendado
Las frambuesas negras pueden crecer cerca de las frambuesas rojas, pero no deben crecer cerca de las zarzamoras. Los cereales y las legumbres también se consideran buenos vecinos para la variedad Bristol.
Preparación del suelo
Previamente se labra la tierra, añadiendo materia orgánica y otros componentes para ajustar la acidez o mejorar la estructura del suelo. Tras aplicar el fertilizante, se deja reposar la tierra durante al menos dos semanas.
Los suelos ácidos se desacidifican con ceniza de madera o harina de dolomita. Se añade arena para aflojar los suelos demasiado arcillosos. La materia orgánica ideal incluye humus, compost y estiércol bien descompuesto.
- ✓ Las plántulas deben tener al menos 3 brotes sanos.
- ✓ El sistema radicular debe estar bien desarrollado, sin signos de pudrición.
Diagrama de siembra
La distancia entre plántulas adyacentes es de 0,8 m. El ancho entre hileras es de 2 m. La profundidad de los hoyos es de 0,5 a 0,8 m y su diámetro es de 0,5 m. Las plántulas se colocan con cuidado en los hoyos preparados, se compacta ligeramente la tierra y luego se riegan con el agua estancada.
Cuidado de las frambuesas
Para obtener cosechas abundantes y constantes, las frambuesas de Bristol requieren cuidados regulares. Todas las técnicas de cultivo son estándar y no requieren ningún esfuerzo ni habilidad especial por parte del jardinero.
El cuidado de las frambuesas de Bristol implica:
- Riego. Esta variedad no requiere mucha frecuencia de riego. Lo fundamental es mantener un equilibrio, evitando que la tierra se seque por completo o que el agua se estanque. El riego es más importante después de la floración. La cantidad recomendada de agua es de 20 a 40 litros por planta.
- Guarnición. Los brotes de frambuesa Bristol crecen rápidamente y necesitan podarse y atarse a los enrejados con prontitud. En primavera, realice una poda sanitaria, eliminando todos los brotes congelados y dañados. A finales de junio o principios de julio, las ramas jóvenes de un año se acortan un cuarto para asegurar que den fruto al año siguiente.
La poda final se realiza en otoño, antes de las primeras heladas. Se eliminan todas las ramas viejas, hasta la raíz. Las vides jóvenes y sanas se acortan a 2 m. - Fertilizante superficial. El fertilizante es esencial para una buena cosecha. Aplíquelo según el programa estándar. En primavera, cuando los brotes se estén hinchando, aplique superfosfato, sales de potasio y fertilizantes nitrogenados.
En verano, es más común la fertilización foliar con microelementos, ya que estos estimulan la formación de ovarios y aceleran la maduración de las bayas. En el período previo al invierno, se aplican fertilizantes para preparar las plantas para esta época, como purines, nitrato de potasio y urea. - Aflojar y deshierbar. Tras el riego y la lluvia, se afloja la tierra de los bancales, pero no demasiado, para no dañar las raíces superficiales. El deshierbe se realiza simultáneamente con el aflojamiento.
¿Necesito cubrirlo para el invierno?
En regiones con heladas intensas, las frambuesas de Bristol requieren protección, ya que las temperaturas inferiores a -29 °C son letales. En el sur, ni siquiera es necesario separar las frambuesas de sus tutores; basta con cubrir las raíces con humus, turba o algún tipo de mantillo adecuado.
En el norte, las frambuesas se cubren hasta las primeras heladas. Las ramas se retiran de los enrejados, se retuercen, se atan con cuerda y se cubren con mantillo. Como alternativa, se pueden cubrir simplemente con ramas de abeto. No se debe usar serrín, ya que absorbe demasiada humedad. Sobre el mantillo se coloca una capa de agrofibra u otro material de cobertura.
Control de enfermedades y plagas
Las frambuesas de Bristol tienen un sistema inmunológico bastante fuerte, pero en condiciones desfavorables pueden ser susceptibles a diversas infecciones fúngicas. En concreto, pueden verse afectadas por el oídio, el moho gris, la mancha púrpura y la antracnosis.
- ✓ Las hojas son de color verde oscuro, sin manchas ni rizos.
- ✓ Los brotes son fuertes y no presentan signos de enfermedad.
Para combatir las enfermedades, se utilizan fungicidas comunes y medidas preventivas: podar regularmente los arbustos, rociarlos preventivamente, por ejemplo, con Fitosporin, eliminar los restos vegetales, etc.
Entre las plagas de insectos, las más peligrosas para las frambuesas son los gusanos cortadores, los escarabajos de la frambuesa, las orugas medidoras, las moscas sierra, las moscas de la frambuesa, los pulgones, los gorgojos y los ácaros. Para su control se utilizan insecticidas como Fufanon, Fitoverm y Actellic, entre otros.
Reproducción
La variedad Bristol no produce retoños, por lo que se propaga mediante acodo. Al final del verano, los brotes se doblan hacia el suelo y se fijan en zanjas poco profundas. Se cubren con tierra y la parte superior, doblada hacia arriba, se ata verticalmente a un pequeño soporte.
Cosecha
La madurez de las frambuesas se determina por su color. Las frambuesas maduras se separan fácilmente del tallo; lo principal es no aplastarlas al recolectarlas. Si hace buen tiempo, se recolectan cada 2 o 3 días. En clima cálido o lluvioso, la recolección debe realizarse a diario.
No se recomienda recolectar frambuesas por la mañana con rocío ni inmediatamente después de la lluvia. Solo se recomienda recolectar las bayas húmedas si se van a consumir de inmediato, ya sea para comerlas o procesarlas.
Reseñas
Las frambuesas Bristol resultarán atractivas para los jardineros que disfrutan de variedades poco comunes y que no creen que las frambuesas deban ser exclusivamente rojas. Esta variedad de fruto negro aportará diversidad a su jardín, ofreciendo bayas grandes y sabrosas, y además es fácil de cuidar: su mantenimiento es sencillo, prácticamente igual que el de las variedades rojas.






