El calabacín blanco es una de las variedades más populares y cultivadas entre los jardineros. Posee un excelente sabor y propiedades nutricionales, es fácil de cultivar y ofrece una cosecha abundante. Un cuidado adecuado es esencial para proteger la planta de enfermedades y favorecer su crecimiento.
Características de la apariencia de la planta y los frutos
El calabacín arbustivo es una planta de tamaño mediano. Otras características distintivas:
- Las hojas son de color verde y tienen forma de corazón.
- Las flores son blancas o amarillas, unisexuales.
- Los frutos alcanzan una longitud de 25 a 30 cm y un diámetro de aproximadamente 10-12 cm.
- La superficie es lisa y la corteza es delgada.
- Su forma es cilíndrica y su peso varía de 0,6 a 1 kg.
Propósito y sabor
El calabacín es ideal para una gran variedad de preparaciones, como guisos, estofados, tortitas o simplemente rodajas fritas. También se puede enlatar con éxito. Esta variedad destaca por su excelente sabor: la pulpa es densa, jugosa y tierna, con un sabor dulce y agradable.
período de cosecha de la fruta, rendimiento
Desde la germinación hasta la cosecha, transcurren aproximadamente 35-40 días. Se trata de una variedad de alto rendimiento. Con los cuidados adecuados, se pueden cosechar entre 10 y 12 kg de fruta por metro cuadrado.
Requisitos del suelo
Cuidar esta planta es fácil. Es importante tener en cuenta sus necesidades de suelo, que varían según el método de cultivo elegido: a partir de semillas o plántulas.
- ✓ El nivel de pH del suelo debe estar estrictamente en el rango de 6-7, las desviaciones pueden provocar una disminución del rendimiento.
- ✓ El suelo debe contener altos niveles de materia orgánica, al menos un 4% de humus para un crecimiento óptimo.
Para sembrar semillas
Los agrónomos experimentados recomiendan, para una siembra exitosa, seleccionar suelos ligeros y fértiles con un nivel freático bajo. Este cultivo no tolera suelos ácidos.
Para el cultivo de plántulas después del trasplante
Para cultivar calabacines con éxito después del trasplante de las plántulas, es importante que el suelo tenga un buen drenaje, evitando el encharcamiento, que puede afectar negativamente a las raíces y provocar su pudrición.
Es igualmente importante que el suelo sea fértil y contenga suficientes nutrientes para un crecimiento y desarrollo saludables de la planta. El calabacín prefiere un pH del suelo neutro a ligeramente ácido, generalmente entre 6 y 7.
Seleccionar un sitio
Elige un lugar con mucha luz solar, ya que los calabacines necesitan calor y sol para crecer bien. Lo ideal es que reciban al menos 8 horas de sol al día. El viento puede dañarlos, sobre todo al principio de su desarrollo, así que elige un sitio protegido de las corrientes de aire fuertes.
Es mejor plantar calabacín blanco en un lugar donde anteriormente se cultivaron los siguientes cultivos:
- repollo;
- abono verde;
- tomates;
- perejil;
- nabo;
- frijoles;
- rábano.
Siembra, cultivo y trasplante de plántulas
El calabacín blanco se puede cultivar de dos maneras: a partir de plántulas o mediante siembra directa en campo abierto. El método de plántulas permite una cosecha más temprana. Consejos útiles:
- El proceso comienza con la germinación de semillas tratadas con una solución diluida de permanganato de potasio, enjuagándolas y colocándolas en un paño húmedo para su germinación.
- La variedad blanca, gracias a su alta tasa de germinación, no requiere el uso de estimulantes del crecimiento. Siembre las semillas germinadas en semilleros individuales llenos de tierra rica en nutrientes, a una profundidad de 2-3 cm.
- Después de regar y cubrir con film transparente, espere a que aparezcan las plántulas.
La época de siembra depende de las condiciones climáticas y suele darse entre el 25 de mayo y el 10 de junio. Al sembrar, mantenga una distancia de 70x70 cm entre plantas.
Trasplante las plántulas a su ubicación definitiva cuando tengan 2 o 3 hojas completamente desarrolladas. Trasládelas al invernadero a principios de abril y al suelo una vez que haya pasado el riesgo de heladas nocturnas.
Instrucciones de cuidado
Cultivar calabacines es un proceso sencillo que requiere seguir ciertos pasos. Siga estas instrucciones:
- Riego. El calabacín crece bien con riego moderado. Evite el exceso de riego para prevenir la pudrición de los frutos. Es importante proteger las raíces. Durante la fructificación, las plantas requieren mayor humedad.
Con un potente sistema radicular que penetra en el suelo hasta 40 cm de profundidad, el calabacín requiere riegos abundantes pero poco frecuentes. En climas cálidos, el agua debe llegar hasta las raíces para evitar que las hojas se pongan amarillas y que el periodo de fructificación se acorte. - Aflojar la tierra. Los calabacines prefieren la tierra suelta, así que remuévala con regularidad. Cubrir las raíces con mantillo las protege de daños mecánicos innecesarios. Para ello, utilice humus, paja o turba.
Deje que el césped fresco se seque ligeramente antes de extenderlo. El mantillo ayuda a evitar que la fruta entre en contacto con la tierra húmeda, previniendo así que se pudra. - Fertilizante superficial. Utilice fertilizantes complejos, ya que contienen todos los micronutrientes necesarios. Aplique tres fertilizaciones principales durante la temporada. Mezcle un litro de estiércol de vaca fermentado con agua y viértalo debajo de los arbustos.
Para el segundo abono, disuelva 15 g de sulfato de potasio o 30 g de superfosfato en 10 litros de agua y riegue cada arbusto. Durante la floración y la fructificación, utilice ceniza de madera, a la que puede añadir 30 g de nitrofosfato.
- Primer abono: 10 días después de plantar las plántulas, utilice una solución de gordolobo (1:10).
- Segunda fertilización: al comienzo de la floración, utilice fertilizantes de fósforo y potasio.
- Tercera fertilización: durante el período de fructificación activa, utilizar ceniza de madera con nitrofosca.
Reseñas
El calabacín blanco es la mejor opción para cualquier jardinero que valore la facilidad de cultivo, las cosechas abundantes y el excelente sabor de las verduras frescas. Su bajo mantenimiento hace que su cultivo sea rápido y sencillo. Es una buena opción para quienes se inician en la jardinería. Sin embargo, sin los cuidados adecuados, la producción será mínima.




