El calabacín es un cultivo de bajo mantenimiento, por lo que suele cultivarse al aire libre. Sin embargo, esto no significa que no pueda cultivarse en invernaderos. Al contrario, la cosecha será más abundante: un promedio de hasta 30 kg por metro cuadrado. ¿Qué se debe tener en cuenta al cultivar esta hortaliza en un invernadero y cómo cuidarla adecuadamente? Veamos.
Beneficios del cultivo en interiores
El calabacín rara vez se cultiva en invernaderos, ya que produce una buena cosecha incluso en el jardín. Además, es resistente a las heladas nocturnas y requiere pocos cuidados. Sin embargo, aun teniendo esto en cuenta, cultivarlo en invernadero tiene sentido, ya que ofrece las siguientes ventajas:
- Los frutos maduran varias veces más rápido, lo que tiene un efecto positivo en la cantidad de cosecha recolectada;
- Una vez formado, el calabacín adquiere un sabor más delicado y delicioso;
- Los híbridos destinados al cultivo en condiciones de película no requieren mayor atención en su cuidado;
- Las plántulas no están sujetas a ataques de plagas y prácticamente están libres de enfermedades;
- Las variedades tempranas se pueden cultivar de forma rentable para su venta a escala industrial.
El calabacín no requiere una composición de suelo ni condiciones de temperatura especiales, por lo que cultivarlo en interiores es económico.
Seleccionar una variedad
| Nombre | período de maduración | Productividad | Peso de la fruta |
|---|---|---|---|
| Kuand F1 | 52-61 días | 20-25 kg/m² | 1,1-1,5 kg |
| Kavili | 45-50 días | 10-60 t/ha | 16-22 cm |
| Nemchinovsky | Días 38-48 | donación amistosa | 610-770 g |
| Aral F1 | Día 35 | Más de 500 kg/ha | 0,5 kg |
| Temerario | 35-50 días | Alto | 0,5-1 kg |
Para cultivar en espacios reducidos, lo mejor es elegir híbridos F1 compactos y frondosos, ya que cumplen varios requisitos importantes: ocupan poco espacio, tienen altos rendimientos, un período de fructificación prolongado y un sabor excelente. Si además se eligen híbridos precoces, se pueden cultivar en invernadero durante todo el año.
Para la venta se prefieren las variedades de fruto pequeño con calabacín de color claro o medio. Es importante que la planta esté libre de crecimientos en los pecíolos para facilitar y hacer más segura la recolección de la abundante cosecha.
Teniendo en cuenta los requisitos enumerados, lo mejor es cultivar las siguientes variedades e híbridos en suelo cerrado:
- Kuand F1Variedad de maduración temprana desarrollada en la Estación Experimental de Kubán del Instituto de Investigación Vegetal de Rusia. Recomendada para su cultivo en suelo protegido bajo invernaderos compactos en las regiones del Norte, Volga-Vyatka, Bajo Volga, Urales y Siberia Occidental. La fructificación comienza entre 52 y 61 días después de la germinación completa. Produce entre 20 y 25 kg por metro cuadrado. Los frutos pesan entre 1,1 y 1,5 kg y miden entre 21 y 28 cm de largo, lo que los hace ideales para su procesamiento y enlatado.
- KaviliHíbrido de origen holandés con un periodo de fructificación prolongado (más de dos meses). Generalmente, el calabacín se cosecha entre 45 y 50 días después de la germinación, cuando las plántulas alcanzan una longitud de 16 a 22 cm. Solo se necesitan de 8 a 12 plantas por cada 10 metros cuadrados de invernadero. Rendimiento: de 10 a 60 toneladas por hectárea.
- NemchinovskyVariedad híbrida compacta que no desarrolla tallos largos y produce calabacines verde pálido de 610-770 g. La planta es de maduración temprana, por lo que comienza a dar fruto en 38-48 días. La producción de frutos es uniforme.
- Aral F1Esta es una de las variedades de calabacín precoces de fructificación más temprana; los primeros frutos se pueden cosechar a los 35 días. En su madurez, los calabacines pesan aproximadamente 0,5 kg y alcanzan una longitud de 16-18 cm. Los rendimientos son altos: más de 500 kg/ha. En invernadero, se recomienda cosechar los frutos cada 3-4 días para favorecer la formación de nuevos ovarios.
- TemerarioOtra variedad de calabacín de maduración temprana, que alcanza la madurez técnica en 35-50 días. Los frutos pesan entre 0,5 y 1 kg de media y son excelentes para el transporte.
Requisitos para invernaderos
El calabacín crece bien tanto en invernaderos de policarbonato como en cubiertas de plástico sencillas. En cualquier caso, para asegurar una buena cosecha, tenga en cuenta una serie de requisitos para el invernadero:
- Incluso para obtener una buena cosecha, el invernadero puede tener una superficie reducida, de unos 45-50 metros cuadrados. Su altura no es especialmente importante, pero para facilitar el cuidado y la recolección, conviene dejar un amplio espacio entre las plantas.
- Si planea cultivar hortalizas durante el invierno, el invernadero debe construirse sobre una base sólida y las estructuras de madera o metal deben cubrirse con vidrio o policarbonato. Además, debe contar con ventilación y un sistema de calefacción mediante una caldera eléctrica o una estufa de leña. Si el invernadero se cubre simplemente con plástico, se pueden usar calefactores domésticos. Los invernaderos de mayor calidad pueden equiparse con un sistema de riego por goteo automático y climatización.
- Para el cultivo de calabacín, es recomendable preparar un lecho de biocombustible que caliente las raíces en lugar del aire. Este lecho se prepara mezclando partes iguales de paja y estiércol descompuesto (de cerdo, cabra o vaca). La mezcla resultante se apila, se riega abundantemente y se cubre con plástico durante 3-4 días. A continuación, se retira la capa superior de tierra del invernadero, se distribuye uniformemente el biocombustible y se cubre con una capa de sustrato rico en nutrientes.
Este tipo de colchón también sirve como un excelente fertilizante para las plántulas durante el período de crecimiento activo, ya que libera dióxido de carbono, lo que promueve la maduración rápida de la fruta y mejora su sabor.
- Para cultivar calabacines en invernadero, prepare un suelo ligero y bien aireado con un pH ligeramente alcalino o neutro. Antes de plantar, puede fertilizarlo con cenizas o fertilizantes minerales. Tenga en cuenta que el calabacín no crece bien en el mismo lugar año tras año. Es mejor alternar su cultivo con los siguientes cultivos:
- cebollas;
- repollo;
- ajo;
- legumbres;
- zanahorias;
- tomates;
- papas.
Para enriquecer y mejorar la estructura del suelo, se recomienda plantar abono verde.
- Tras el tratamiento primaveral del invernadero, conviene cubrir el suelo con serrín u otra materia orgánica. Este abono también resultará beneficioso durante el periodo de crecimiento de las plantas.
- Es importante mantener una temperatura óptima en el invernadero. Debe mantenerse a 23 °C durante el día y no bajar de 14 °C por la noche. La tierra debe calentarse a entre 20 y 25 °C.
- ✓ El pH del suelo debe estar entre 6,0 y 7,5 para un óptimo crecimiento del calabacín.
- ✓ El suelo debe tener buen drenaje para evitar el encharcamiento y la pudrición de las raíces.
Método y época de siembra
El calabacín se puede cultivar al aire libre mediante plántulas o semillas, pero en invernadero, las plántulas son mucho más efectivas. Esto se puede hacer durante todo el año, pero es mejor hacerlo a finales de invierno o principios de primavera, ya que los calabacines cultivados en otoño tienen una mayor vida útil (de 2 a 4 meses). Además, es durante la primavera cuando el cuerpo tiene mayores necesidades de vitaminas.
Si se empieza a cultivar los plantones a finales de febrero o principios de marzo, la primera cosecha se puede recoger a principios de abril.
Los jardineros experimentados han observado que el momento exacto para trasplantar las plántulas a un invernadero depende de su lugar de cultivo. En Moscú, el trasplante al suelo debe realizarse entre el 5 y el 10 de mayo; en Siberia, entre el 15 y el 20 de mayo; y en el Krai de Krasnodar, entre el 10 y el 15 de abril.
Cultivo de plántulas
Para obtener una buena cosecha de calabacines, es necesario cultivar plántulas fuertes a principios de marzo. Este proceso se puede dividir en varias etapas, cada una de las cuales requiere una atención específica.
Preparación de semillas
Incluso las semillas almacenadas durante 6-8 años germinan con bastante facilidad. Sin embargo, para lograrlo, deben prepararse adecuadamente, siguiendo estas instrucciones:
- Vierta agua caliente (45–52 °C) sobre las semillas y déjelas en remojo durante 5–7 horas. Las semillas que floten a la superficie durante los primeros minutos están huecas y deben retirarse y desecharse.
- Para reducir el riesgo de enfermedades fúngicas, coloque las semillas restantes en agua con hielo durante 2 minutos.
- Envuelva la semilla en un paño húmedo y guárdela en una habitación con una temperatura de al menos 23 °C durante 2 días. Mantenga el paño húmedo durante este tiempo.
Inmediatamente antes de la siembra, las semillas pueden remojarse durante varios minutos en una solución de un estimulante o permanganato de potasio.
Sembrando semillas
Las semillas de calabacín son grandes, por lo que deben cultivarse en recipientes individuales. Dado que el calabacín no tolera bien el trasplante, lo mejor es utilizar macetas individuales de turba con un diámetro de al menos 10 cm. Si no se dispone de ellas, se pueden usar macetas de plástico o madera.
Puedes comprar tierra para semilleros en una tienda de jardinería o prepararla tú mismo mezclándola:
- 7 partes de tierra de jardín;
- 5 partes de turba;
- 3 partes de gordolobo;
- 150-200 g de cenizas;
- 30-40 g de superfosfato;
- 25-40 g de nitrato de amonio.
Llene las macetas hasta la mitad con esta solución nutritiva. Debe humedecerse bien el día anterior a la siembra. Al plantar, entierre las semillas a una profundidad de 1,5 a 3 cm. Si tienen brotes, plántelas con los brotes hacia abajo. Coloque dos semillas en cada hoyo. Después de sembrar, riegue ligeramente la tierra y luego cúbrala con plástico o vidrio.
La mayoría de las semillas germinarán en 3-5 días, pero solo las plántulas más fuertes deben dejarse en las macetas. El resto debe cortarse con cuidado por encima del nivel del suelo. Arrancarlas bajo ninguna circunstancia puede dañar el sistema radicular de la planta.
Cuidado de las plántulas
Tras sembrar las semillas, queda proporcionar el cuidado adecuado a las plántulas, lo que requiere seguir estas reglas:
- Hasta que broten los primeros tallos, mantenga las macetas a una temperatura de 26 a 28 °C. Una vez que broten, reduzca la temperatura a 17-18 °C durante el día y a 12-14 °C por la noche. Mantenga esta temperatura durante cuatro días y luego ajústela según las condiciones climáticas y la hora del día. En días nublados, la temperatura óptima es de 21-22 °C, y en días soleados, de 26 a 28 °C. Por la noche, debe mantenerse entre 17 y 18 °C.
- Evite regar en exceso o permitir que la superficie del suelo se endurezca. Esto puede provocar la pudrición del tallo y la raíz. Para prevenirlo, riegue las plántulas con agua tibia a medida que el suelo se seque.
- Al cultivar plántulas en un alféizar orientado al sur, los brotes no requieren iluminación adicional. En una ventana orientada al este o al oeste, la luz natural dura al menos 11 horas, por lo que las bombillas incandescentes también son innecesarias. Sin embargo, sí serán necesarias si se cultivan las plántulas en un alféizar orientado al norte.
Entre los 20 y 25 días de edad, las plántulas desarrollarán de 3 a 4 hojas verdaderas. En esta etapa, se pueden trasplantar a su ubicación definitiva.
- ✓ La presencia de 3-4 hojas verdaderas indica que las plántulas están listas para el trasplante.
- ✓ El sistema radicular debe estar bien desarrollado, sin signos de pudrición.
Plantación de plántulas en un invernadero
El suelo del invernadero donde se plantarán los calabacines debe prepararse adecuadamente. Para ello, conviene añadir estiércol bien descompuesto en otoño a razón de 10 kg por metro cuadrado e incorporarlo bien al suelo. Se pueden aplicar fertilizantes minerales directamente en los hoyos antes de la siembra, a razón de 30-40 g de nitrofosfa por planta. Tras la aplicación, se mezcla el fertilizante con la tierra del hoyo.
Las plántulas suelen trasplantarse a su ubicación definitiva a principios de mayo o un poco antes. Antes del trasplante, conviene calentar la tierra con una estufa o un calentador eléctrico. Para mantener la humedad y asegurar una maduración rápida, se recomienda cubrir la tierra con serrín, cáscaras de girasol u otra materia orgánica.
El trasplante debe realizarse por la mañana, por la tarde o en un día nublado. Debe hacerse utilizando el método de nido cuadrado, siguiendo este patrón:
- distancia entre agujeros – 0,7-0,8 m;
- Espaciamiento entre hileras: de 0,8 a 1,5 m.
Las plántulas deben trasplantarse a los hoyos junto con el cepellón y enterrarse a 5 cm de profundidad. Luego, se cubren con tierra hasta las primeras hojas, se compacta ligeramente y se riegan. En esta etapa, la temperatura del invernadero debe mantenerse entre 14 y 15 °C. Es importante mantener una buena ventilación para evitar que la temperatura baje demasiado. Las plantas se pueden cubrir con plástico perforado para cada una. El riego debe realizarse a través de estos orificios.
Cultivo de calabacines en un invernadero
Este cultivo hortícola es poco exigente incluso en campo abierto, por lo que su cuidado es bastante sencillo, especialmente si se conocen los secretos de las prácticas agrícolas necesarias:
- Creación de un microclima óptimoEsta planta no crece bien en invernaderos demasiado cálidos y húmedos. La temperatura ideal para el desarrollo completo de las plántulas es de 24 °C durante el día y 18 °C por la noche. El calabacín no tolera el encierro, por lo que es necesario ventilar el invernadero diariamente para mantener la humedad entre el 60 % y el 70 %. A finales de abril y principios de mayo, se debe aumentar la frecuencia de ventilación.
- Regar y aflojarRiega las plántulas abundantemente pero con poca frecuencia con agua tibia y reposada (19-24 °C). Una vez que aparezcan los primeros brotes, aumenta el riego a tres veces por semana. Durante este periodo, vierte 4 litros de agua debajo de cada planta. Unas horas después del riego, afloja ligeramente la tierra y elimina las malas hierbas. Para reducir la evaporación de la humedad, cubre la superficie del suelo con serrín o turba. Antes de la floración, evita regar y deja que el aire del invernadero se seque ligeramente. Esto favorecerá la formación de más brotes femeninos.
El riego debe interrumpirse por completo 7 días antes de la cosecha; de lo contrario, los frutos estarán excesivamente acuosos.
- Fertilizante superficialLas plantas de calabacín crecen rápidamente, por lo que añadir nutrientes adicionales puede provocar un crecimiento excesivo de brotes y hojas. Esto, a su vez, puede afectar negativamente la fructificación y el desarrollo de los frutos. Por lo tanto, las plantas de calabacín no requieren fertilización adicional durante la temporada de crecimiento; el fertilizante aplicado antes de la siembra es suficiente.
- Formación BushEl calabacín no necesita poda ni poda de formación. Sin embargo, si se planta muy denso, conviene eliminar las hojas centrales inferiores de una planta tupida para mejorar la circulación del aire y aumentar la exposición a la luz para el fruto. Es importante que cada planta tenga al menos 15 hojas. Una planta bien cuidada facilita la identificación de las flores masculinas y femeninas. Las primeras se ensanchan ligeramente en la base y tienen un pecíolo bastante corto. Las flores masculinas tienen un pecíolo más largo y recto.
- PolinizaciónDurante los días cálidos de primavera y verano, conviene ventilar el invernadero para acelerar la maduración de los calabacines y atraer insectos polinizadores, como abejas o abejorros. Para ello, también se pueden rociar las plantas con jarabe de azúcar disuelto en agua. Si es posible, conviene instalar una colmena en el invernadero, a razón de una por cada 500 metros cuadrados. Es recomendable plantar algunas plantas melíferas entre los arbustos. Si no se dispone de insectos polinizadores, este procedimiento se puede realizar manualmente utilizando una flor masculina con estambres. Esto será suficiente para polinizar de 5 a 6 flores femeninas.
Si se cultivan calabacines en invierno, la polinización deberá realizarse únicamente con las yemas masculinas. Estas maduran entre 7 y 10 días más tarde que las femeninas, por lo que, para evitar perder una semana entera, los jardineros experimentados siembran las semillas para obtener plántulas en dos etapas: una parte (el 10%) se siembra 10 días antes que el resto.
Cosecha
Durante el período de fructificación activa, los calabacines deben cosecharse cada dos días y al menos tres veces por semana, ya que la sobremaduración degrada el sabor del fruto y retrasa la formación de otros ovarios, lo que afecta negativamente el rendimiento de la variedad. Se deben seguir las siguientes recomendaciones:
- Los calabacines deben cosecharse cuando alcancen entre 10 y 25 cm de largo y entre 8 y 10 cm de diámetro. Muchos alcanzan este tamaño entre 45 y 50 días después de la siembra. No espere a que el fruto sea demasiado grande, ya que perderá su sabor y su piel se volverá menos suave y brillante.
- Para comprobar si la fruta está madura, basta con darle un golpecito suave. Si oyes un sonido sordo, está lista para recoger.
- Lo mejor es cortar la fruta con tijeras, incluyendo parte del tallo, ya que esto actuará como barrera contra plagas y enfermedades infecciosas. Los calabacines cosechados deben manipularse con cuidado, ya que los daños mecánicos afectarán su apariencia y reducirán su vida útil.
- Los calabacines deben cosecharse con cuidado para evitar dañar la parte superior de las plantas y los tallos que se hayan formado. Las plantas dañadas se recuperan mal y pueden dejar de producir frutos.
- Al cosechar, retire tanto los frutos hermosos y sanos como los deformes. Dejarlos en las ramas retrasará el desarrollo de nuevos ovarios y reducirá la producción del arbusto.
- Si los calabacines se van a almacenar durante un largo periodo en la bodega, no es necesario lavarlos previamente después de la cosecha.
Incluso un jardinero principiante puede cultivar calabacines en un invernadero, ya que esta hortaliza no requiere condiciones especiales ni una gran inversión. Sin embargo, para obtener una buena cosecha, es fundamental preparar adecuadamente plántulas fuertes, las cuales requieren cuidados especiales después del trasplante. Dominar esta técnica permitirá cultivar calabacines durante todo el año en invernaderos y comercializarlos con éxito.









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