Los pepinos Karapuz son una excelente opción para quienes buscan una cosecha de alta calidad y plantas fáciles de cuidar. Este híbrido no solo deleita con frutos deliciosos y crujientes, sino que también es resistente a enfermedades y condiciones adversas. Siguiendo estas recomendaciones, podrá cultivar pepinos con éxito para diversos usos.
¿Cómo surgió Karapuz?
Desarrollado por especialistas de la empresa Manul Seed Breeding and Production Firm, LLC. En su desarrollo participaron A. V. Borisov, O. N. Krylov, E. A. Orekhova, T. I. Krylova, O. R. Vostrikova y A. V. Goryachenkov. Aprobado oficialmente para su uso en 2006.
Descripción de la variedad
Esta subespecie es un híbrido partenocárpico, lo que significa que no depende de la polinización. Las plantas son de crecimiento indeterminado, con ramificación media y hojas pequeñas y verdes. El cultivar produce predominantemente flores femeninas.
- ✓ Alta sensibilidad a la humedad del suelo, requiriendo el mantenimiento de un nivel de al menos el 90%.
- ✓ Reacción especial a los fertilizantes potásicos, excluyendo el uso simultáneo de fertilizantes nitrogenados.
Características de la apariencia
Los frutos son de forma ovalada, miden de 6 a 8,5 cm de largo y pesan de 60 a 85 g. Son de color verde con rayas cortas y tienen una superficie medianamente tuberosa, lo que les confiere un aspecto decorativo.
Finalidad y sabor de las frutas
El karapuz es una variedad versátil. Tiene un sabor agradable, nada amargo, y una pulpa de firmeza media. Estas características lo convierten en una excelente opción para consumir fresco, enlatar y preparar diversos platillos.
Tiempo de maduración
La fructificación comienza entre 39 y 41 días después de la germinación. Esta variedad tiene un período de maduración prolongado, lo que permite cosechar hortalizas frescas durante todo el verano.
Crecimiento y cuidado
El pepino es un cultivo que prefiere el calor y es originario de las regiones cálidas del sur. En su hábitat natural, prospera con temperaturas cálidas y estables y vientos mínimos. En el centro de Rusia, el clima es más variable, por lo que las condiciones adecuadas son esenciales para su cultivo exitoso.
Siga las recomendaciones:
- Elija zonas soleadas y bien iluminadas, protegidas de los vientos fuertes. Lo ideal es colocar los macizos en la parte más alta del jardín, preferiblemente en la ladera sur.
- Prepare el suelo en otoño, aunque también se puede hacer en primavera. Cave la tierra a una profundidad de 20-25 cm y añada fertilizante orgánico —estiércol, compost o hojarasca— a razón de 6-9 kg por metro cuadrado. Incorpore fertilizantes minerales que contengan nitrógeno, fósforo y potasio.
- Comprueba el pH del suelo: no debe ser superior a 6. Si es necesario, añade cal para neutralizarlo. La temperatura del suelo antes de plantar debe ser de al menos 18 °C.
- La germinación de las semillas es un paso importante que promueve un crecimiento más rápido y altas tasas de germinación. Humedezca una venda o un trozo de gasa con agua a temperatura ambiente y exprima el exceso de líquido.
- Coloca las semillas sobre una tela de siembra, envuélvelas y ponlas en un recipiente de plástico con tapa, haciendo pequeños agujeros para que circule el aire. Coloca el recipiente en un lugar cálido a una temperatura de 25 a 29 °C, evitando corrientes de aire y la luz solar directa. Las semillas comenzarán a germinar en 2 o 3 días.
- En las regiones del sur de Rusia, siembre directamente en la tierra, pero en la zona central, para lograr una cosecha sana y abundante, primero cultive plántulas.
- Utilice vasos de turba o recipientes caseros de plástico o cartón. Llénelos con una mezcla rica en nutrientes de humus, tierra y fertilizante mineral.
- Siembra las semillas a 3-4 cm de profundidad y riega con agua tibia. Coloca los recipientes en un lugar luminoso y cálido, protegido de las corrientes de aire.
- Riega las plántulas con regularidad, manteniendo la tierra ligeramente húmeda. Cuando las plántulas desarrollen su segunda hoja verdadera, trasplántalas al exterior en 30-35 días.
- El karapuz es muy sensible a los suelos húmedos y sueltos, por lo que la humedad del suelo debe ser de al menos un 90 %. Riegue las plantas de 2 a 3 veces por semana. Utilice riego por goteo o instale sistemas de riego especiales. Evite mojar las hojas, ya que esto puede atraer insectos dañinos.
- Para asegurar una penetración efectiva del agua en el suelo, afloje regularmente la tierra en la base de los arbustos para evitar el estancamiento del agua y los daños al sistema radicular.
Fertilice la planta de 3 a 4 veces por temporada. Aplique el primer fertilizante dos semanas después de la siembra, luego durante la temporada de crecimiento activo, cuando aparezcan las flores, y al comienzo o a la mitad de la fructificación.
Sigue las reglas:
- Al comienzo de la temporada de crecimiento, aplique fertilizantes que contengan nitrógeno y fósforo, y durante el período de floración y fructificación, aplique suplementos de potasio.
- Los fertilizantes orgánicos como el gordolobo, el estiércol o los excrementos de aves son buenos para fertilizar. Prepare las soluciones de la siguiente manera: diluya 1 litro de gordolobo en 20 litros de agua, o 1 litro de excrementos de aves en 15 litros de agua. Deje reposar las soluciones durante 3-4 días y luego vierta 1,5 litros debajo de cada arbusto.
- Para mejorar la función de los ovarios, utilice una solución de superfosfato (15 g por 5 l de agua).
La ceniza de madera es una buena fuente de potasio. Al usar fertilizantes potásicos, evite los fertilizantes nitrogenados para prevenir desequilibrios nutricionales.
Resistencia a enfermedades y plagas
El híbrido es resistente a diversas enfermedades. Sin embargo, existe riesgo de plagas. Los melones pueden ser atacados por pulgones, pequeños insectos que perforan la superficie de las hojas y succionan la savia, pudiendo causar la muerte de la planta.
Para combatir los pulgones, utilice la solución Inta-Vir y esparza la tierra circundante con ajo, canela y otras sustancias de olor fuerte. Productos como Aktara, Karate Zeon, Fufanon, Komandor Maxi e Iskra Zolotaya son eficaces contra los trips del tabaco.
Reseñas
Los pepinos Karapuz son uno de los cultivos más populares y apreciados en los huertos familiares. Esta variedad híbrida destaca no solo por la alta calidad de su fruto, sino también por su facilidad de cultivo y su gran resistencia. Presenta muchas ventajas, pero también algunos inconvenientes que conviene tener en cuenta antes de sembrar. La clave está en asegurar un cuidado adecuado.



