El nabo rosa milanés es una de las variedades más vibrantes y populares, apreciada no solo por su sabor sino también por su atractivo aspecto. Es fácilmente reconocible gracias a su color, que lo distingue de otras variedades. Es famoso por su facilidad de cultivo, resistencia a las enfermedades y buena productividad. Un cuidado oportuno y adecuado es fundamental.
Introducción a la variedad
La col milanesa rosa es una excelente opción para los amantes de las verduras. Es dulce, fácil de cultivar y tiene un sistema inmunológico fuerte, lo que la hace ideal para el jardín. Es rica en nutrientes, incluyendo vitaminas A, B, C, E y K, así como minerales como potasio, calcio, magnesio, fósforo y hierro.
Propiedades beneficiosas:
- Gracias a su alto contenido en vitamina C, ayuda a fortalecer las defensas del organismo y a combatir las infecciones.
- La fibra ayuda a normalizar la función intestinal, mejorando el peristaltismo y previniendo el estreñimiento.
- Ayuda a limpiar los vasos sanguíneos, lo que tiene un efecto positivo en el sistema cardiovascular y reduce el riesgo de aterosclerosis.
- El calcio y el fósforo fortalecen el tejido óseo, previniendo enfermedades como la osteoporosis.
- La vitamina A mejora la salud de la piel y de los ojos, y los antioxidantes ralentizan el proceso de envejecimiento celular.
Descripción de la apariencia
El nabo es redondo y liso. Su principal característica es su color rosado, que distingue al nabo milanés de otras variedades. El peso de un solo ejemplar oscila entre 60 y 150 gramos.
Aterrizaje
Este proyecto no requiere mucho esfuerzo y es apto tanto para jardineros experimentados como para principiantes. Para asegurar una buena cosecha, es importante seguir algunas reglas sencillas:
- Elija áreas con suelos ligeros y fértiles con acidez neutra (pH 6-7).
- Prepare el terreno con antelación cavando la tierra a una profundidad de 20-25 cm y eliminando las malas hierbas. En otoño, añada fertilizantes orgánicos, como humus o compost, para enriquecer el suelo con nutrientes.
- Plante las semillas directamente en el suelo cuando la temperatura alcance entre 6 y 8 °C. Siembre en dos etapas: en abril-mayo para la cosecha de verano y en julio-agosto para la cosecha de otoño.
- ✓ El nivel de pH del suelo debe estar estrictamente dentro del rango de 6-7; mídalo antes de plantar utilizando un medidor de pH.
- ✓ El suelo debe tener buen drenaje; evite las zonas con agua estancada.
Haz surcos de 1-1,5 cm de profundidad con una separación de 20-25 cm entre hileras. Coloca las plántulas en los surcos, dejando una distancia de 5-7 cm entre ellas. Cúbrelas con tierra y riega con cuidado, procurando no arrastrar la tierra.
Instrucciones de cuidado
Proporcione a su cultivo un cuidado integral para asegurar una cosecha abundante. Siga las prácticas agrícolas estándar:
- Riego. Los nabos son muy sensibles a la humedad, sobre todo al principio de su crecimiento. Riégalos con regularidad, manteniendo la tierra húmeda. Hazlo por la mañana o por la tarde, evitando mojar las hojas. Ten cuidado: poca agua hará que las raíces se vuelvan ásperas, mientras que demasiada puede provocar que se pudran.
- Fertilizante superficial. Utilice fertilizantes minerales complejos, como superfosfato y sales de potasio, una vez por temporada. Los fertilizantes orgánicos (ceniza de madera o compost) mejoran el sabor y la jugosidad de las hortalizas de raíz. Para evitar que el crecimiento excesivo de hojas perjudique a las hortalizas de raíz, evite el exceso de nitrógeno.
- Adelgazamiento. Este paso es fundamental para el cuidado de los cultivos, ya que ayuda a prevenir la sobrepoblación y proporciona a las hortalizas el espacio suficiente para desarrollarse. Realice el primer paso cuando las plántulas alcancen una altura de 5 cm, dejando entre 5 y 7 cm de separación entre plantas. Para el segundo paso, aumente la separación a entre 10 y 15 cm.
- Acolchado. Ayuda a retener la humedad, previene el crecimiento de maleza y protege los cultivos de raíz del sobrecalentamiento. Utilice paja, heno o compost como mantillo. Esto mejora el microclima en la zona radicular y reduce la frecuencia de riego.
- Aflojando. Mejora la oxigenación de las raíces y favorece una mejor absorción de la humedad. Aplicar después del riego o la lluvia para evitar la formación de costras en la superficie del suelo.
- Deshierbe. Ayuda a eliminar las malas hierbas que compiten con los nabos por los nutrientes y el agua.
Los nabos pueden verse afectados por diversas enfermedades y plagas. Las más comunes son:
- Kila. Se manifiesta como engrosamientos y crecimientos en las raíces. Trate el suelo con cal o ceniza de madera antes de plantar.
- Oídio. Aparecen manchas blancas y pulverulentas en las hojas. Tratar con fungicidas como Topaz o Skor.
- Bacteriosis. Causada por una infección bacteriana, se manifiesta como pudrición y manchas en las hojas. Tratar con productos que contengan cobre, como caldo HOM o caldo bordelés.
- Esquirol. Esta enfermedad fúngica provoca ennegrecimiento y pudrición en la base del tallo. Para combatirla, utilice Previkur o Fundazol, mantenga un riego regular y elimine las plantas afectadas.
- Escarabajo pulga crucífero. Este pequeño pero voraz escarabajo daña las hojas al perforarlas, debilitando así la planta. Es especialmente peligroso en climas secos y calurosos.
Utilice insecticidas como Intavir, Aktara o Karate. La infusión de ajo o el polvo de tabaco también son eficaces. - Mosca de la col. Las larvas de plagas dañan las raíces, provocando marchitamiento y muerte. Entre los signos de daño se incluyen hojas marchitas, incluso con suficiente humedad. Tratar con Bazudin o Diazinon. El tratamiento preventivo del suelo antes de la siembra reduce el riesgo de daños.
- Áfido. Los insectos pequeños succionan la savia de las hojas y los tallos, provocando deformaciones y retraso en el crecimiento. A menudo transmiten infecciones virales, lo que los hace muy peligrosos. Trate con Fitoverm o Actellic. Las soluciones jabonosas con ceniza de madera también son útiles.
- Gorgojo de la flor de colza. El escarabajo se alimenta de brotes y hojas jóvenes, dañando no solo los nabos, sino también otros cultivos crucíferos. Se recomienda rociar con insecticidas como Karate Zeon o BI-58. Las trampas y la eliminación mecánica de los escarabajos adultos también son efectivas.
| Parásito | Método de lucha | Periodo de actividad |
|---|---|---|
| Escarabajo pulga crucífero | Tratamiento con insecticidas o infusión de ajo | Clima seco y caluroso |
| Mosca de la col | Uso de Bazudin o Diazinón | Primavera y principios de verano |
Coseche antes de las primeras heladas para asegurar que la fruta conserve su dulzura y jugosidad.
Reseñas
El nabo rosa milanés es una verdadera joya nutritiva que crece fácilmente en cualquier jardín. Su delicado sabor, su pulpa crujiente y su apetitoso color rosa hacen de esta variedad una de las favoritas entre los jardineros que buscan una cosecha de alta calidad con poco mantenimiento. Su facilidad de cultivo y su resistencia a las enfermedades lo convierten en una opción popular incluso para principiantes.



